Entrevista a Alfredo Coronil Hartmann

Opinión

Reconstruir la Venezuela post Maduro es tarea exclusiva de los venezolanos

Aunque se requiera y es fundamental la ayuda internacional, poco puede lograrse sin un amplio frente nacional

Abogado y politólogo venezolano, ex diplomático y parlamentario, comparte en exclusiva con Primera Línea su opinión sobre la gira del Presidente de la Asamblea Nacional y como presidente en ejercicio de Venezuela, Juan Guaidó.

¿La gira de Juan Guaidó, periplo, qué importancia tiene para la lucha que mantienen los venezolanos para recuperar la democracia?

La pregunta requiere ser evaluada, ya que el ambiente en el país, es movedizo y lábil, separemos mi apreciación de la trascendencia del hecho, de las circunstancias que afectan su evaluación por nuestros conciudadanos.

Paralelamente la imagen del presidente Trump y la del presidente Guaidó, sufrieron un sensible desgaste en la apreciación del colectivo venezolano. Los primeros meses del año excedieron y rebozaron las expectativas más lisonjeras.

Por una parte Guaidó era un perfecto desconocido en el país nacional, evidentemente no podía tener prestigio y confiabilidad externa. Para empeorar las cosas, la figura constitucional del 233 es atípica y mal estructurada, es inconcebible por ejemplo, que en materia tan delicada como la que aborda, no exija ni siquiera una mayoría calificada, requerida para asuntos de mucho menos monta. Yo fui uno de los primeros políticos venezolanos en proponer su aplicación, no porque me satisficiera su estructura técnica, sino porque a despecho de sus insuficiencias, es derecho positivo, vigente, incuestionable, era un instrumento disponible y presentable internacionalmente, de eso se trataba.

No obstante, su incoherencia esencial se refleja, en la lentitud con la cual se le vino a aceptar y en el hecho de que, aún hoy, la prensa internacional, si bien ya no lo llama el auto-proclamado aún afirma que fue electo presidente interino por la Asamblea, nó, jurídicamente eso es un disparate, aunque la AN lo haya reelecto presidente del Parlamento –y ese sea el prerrequisito fundamental- su papel como Presidente ad ínterin de la República, es ex-lege, por mandato expreso de la Ley, en este caso la Constitución Nacional.

Decía, que los primeros meses excedieron las expectativas de los ciudadanos, nuestra oposición se vio compelida por la magnitud de la crisis humanitaria a acudir a la infausta cita de Cúcuta, en un escenario de verbena de colegio pago, farandulero y barato, una especie de fiesta de contribución “para recabar fondos” que a mí en lo personal me resultó indignante, absolutamente inapropiada para algo tan serio como el rescate de un país y de un pueblo que merecen respeto. Alguno me apostrofó de inactual y vetusto, quizá sea cierto. No obstante el bululú terminó como fiesta de lupanar, a botellazos. Y ni para recabar fondos sirvió.

A lo largo de esos días, de muy ingrata memoria, se produjeron oleadas de declaraciones de belicosidad creciente, que concluyeron como la obra de Shakespeare “…mucho ruido y pocas nueces”.

La frustración fue enorme, el propio presidente Trump hizo declaraciones escatológicas, así como figuras esenciales del gobierno de los Estados Unidos, el gobierno de Brasil y el de Colombia fundamentalmente y desde luego la sedicente oposición venezolana.

El climax era total –y no me excluyo- ya que no parecía imaginable que esos regímenes tan poderosos y serios, se dejaran burlar por el pasmarote de Maduro y su “corte de los milagros” de delincuentes y logreros políticos. Estos antecedentes y la mascarada ridícula del 30 de abril, unas cuantas infortunadas declaraciones de Guaidó y su equipo, más el gravísimo disparate de incluir a Cuba en las soluciones de la crisis, contribuyeron a afirmar un denso escepticismo y desconfianza.

No es en justicia caprichosa, la relativa apatía colectiva. No obstante sería gravísimo quedarnos en eso, la gira y sus resultados tienen un peso específico considerable y debemos dárselo.

“La libertad de nuestro pueblo no es la responsabilidad de Donald Trump. Esa responsabilidad será exclusivamente nuestra, la pelota es nuestra, a jugarla con prudente firmeza”

Alfredo Coronil Hartmann

El periplo guaidosiano empezó por la reunión de Bogotá, de la cual, sin desmeritarla, sobresale la reunión con el Secretario de Estado americano Mike Pompeo. Como la imaginación es la loca de la casa, es decir, libérrima e imponderable, cómo evitar que nos haga fantasear con una cita preparatoria del resto del recorrido y sus exigencias, con un encuentro de trabajo concreto y específico.

La parte europea de la gira podemos reducirla al vergonzoso sainete del desencuentro con Sánchez y el cálido y fogoso episodio de la Puerta del Sol, pletórico de fe y esperanza, de endoso pleno de una diáspora sedienta de acción y rescate. Un promisorio encuentro en El Eliseo, con el presidente Macron y en Berlín con la señora Merkel. Así como con el Primer Ministro del Reino Unido, Boris Jhonson, el aliado fundamental de los Estados Unidos. De allí al extenso “Dominio” del Canada, donde el hijo de Pierre Trudeau, Justin, lo recibiera y -según los corrillos- simpatizante del castrismo lo indujera a incluir, la peor gafe de la gira, a Cuba entre los convocados a facilitar el cese de la usurpación.

Ninguno de los hechos anteriores, de innegable importancia específica, se sostiene en el análisis, si los contrastamos con el capítulo washingtoniano del periplo. Y no soy reo de pitiyanquismo, ni de trumpismo.

Alfredo Coronil Hartmann

No comprendo en su conjunto los vericuetos del modus operandi del presidente norteamericano, sus impromptus –aparentes o reales- su estilo. No obstante, jamás cometería el disparate de subvalorar al hombre que suele acertar sus blancos, es un triunfador y, a su manera original y novedosa, se ha revelado un líder exitoso y tenaz. Su costumbre de gobernar a través del Twitter me sigue desconcertando, pero no tanto como para ignorar que tiene control y conocimiento de los escenarios, y si bien busca troquelarlos a su aire, no ignora la magnitud de los compromisos que adquiere su palabra.

Así, el Estado de la Unión, en el escenario del muy poderoso Capitolio Federal, The Hill, no es para fuegos fatuos, Trump dijo lo que quería decir, lo que pensaba y había sopesado con sus asesores, no concibo que haya podido ser pirotecnia electorera, (como solía decir Betancourt de sí mismo) yo hablo muchas pendejadas pero no las cometo.

Que de todo ello resulte la transición y la libertad de nuestro pueblo o la más trágica payasada de la historia, no es la responsabilidad de Donald Trump. Esa responsabilidad será exclusivamente nuestra, les jeux sont faites, la suerte está echada, la pelota es nuestra, a jugarla con prudente firmeza.

¿No siente usted que mientras en el mundo Guaidó es reconocido como presidente interino, en Venezuela no existe esa sanción, con un gobierno que se ve fortalecido en tanto la oposición está muy dividida?

Ciertamente la percepción de la figura de Guaidó como presidente en ejercicio, es mucho mayor en el exterior que en el país y es lógico que así sea, la presencia de un régimen atropellador, en pleno y arbitrario ejercicio del poder, es una constatación cotidiana, constante, la sufrimos y sentimos cada minuto del día, desde en los hechos más insignificantes como en materias de mayor trascendencia, a esos efectos poco cuenta la legitimidad o la legalidad.

En cuanto a la trajinada división de las fuerzas opositoras, creo que la verdadera interrogante es si existe oposición y yo considero que no existe.

Hay, claro está, una sociedad hastiada, burlada y sufrida, casi exangüe que literalmente rechaza, expele un gobierno entreguista, inepto e inigualablemente ladrón, rechazo claramente reflejado en cada medición tangible, el único ejemplar al cual la cuenta no le da y tiene el descaro de considerar al “chavismo” como mayoritario, es a un ex candidato presidencial, quien ya ha recorrido toda la escala de la abyección y el cinismo, el sociólogo Claudio Fermín, vergüenza del país, de su familia, de viejo cuño democrático. En su vecindad y compartiendo los papeles más indignos, existe un grupete de esquiroles, siempre dispuestos a hacerle el juego a las iniciativas más despreciables y servirle de comodín al tirano, los comensales concurrentes de la abyecta “mesita de diálogo” de la Casa Amarilla.

Pero esa determinante mayoría opositora es aleatoria e inorgánica, partidos políticos desnaturalizados con cuadros directivos auto electos, tan dados al fraude como el propio PSUV, negación viva de toda sensibilidad democrática, organizaciones que vegetan en torno a alguna sobreviviente teta burocrática, más franquicias de algún nombre que fuera glorioso. O dos partidos “nuevos” que ya acusan un envejecimiento precoz del mismo talante de los del viejo status.

Hay, claro está, un grupo, muy valioso intelectualmente, prestigioso y calificado, de muy variopinta conformación ideológica, que viene dándole peso argumental y aportando su buen nombre y respetabilidad a la lucha contra la tiranía, sería fundamental que ellos encontraran alguna forma de organización, medianamente operativa y absolutamente necesaria ante la anárquica realidad. Venezuela los necesita con desesperación.

¿Cuáles medidas piensa usted que deben tomarse tanto en Venezuela como en los organismos internacionales para que puedan concretarse acciones que deriven hacia el cambio de régimen de Maduro?

La pregunta de ustedes apunta a lo esencial “cambio de régimen” de eso se trata, un cambio de gobierno serviría para muy poco. No son matices, es lo esencial, el meollo del asunto, estos más de veinte años de ignominia, han sido tenazmente utilizados para desmontar pieza por pieza el Estado democrático y sustituirlo por un menestrón, un amasijo de normas y entelequias, destinadas todas ellas a la pervivencia de un caos durable e inarmónico que permitiese desmembrar y explotar lo que queda de país. Lo han logrado, el estado de anomia es permanente y la abolición tangible de todo principio moral y ético ha creado un cuerpo social ávido y absolutamente insensible al dolor del prójimo.

Hay que reconstruir física y espiritualmente al país. No es poca cosa. Para una tarea semejante, ninguna nación u organismo supranacional asumirá el compromiso y es normal que así sea, ese reto es solo nuestro, pero o lo encaramos o Venezuela dejará de existir.

¿No cree usted que un proceso parlamentario, aun modificando el CNE puede convertirse en la legalización de la actual ANC habida cuenta de le enorme influencia del gobierno en todas las instancias del poder y con medios amordazados?

Las vías electorales han quedado anuladas por la avalancha hegemónica de la tiranía, son absolutamente cosméticas, por lo decir inútiles. La palabra elecciones, como la palabra diálogo carecen de significado en esta Venezuela bonita.

¿Cree que la posición de Trump, obedece solo a sus cálculos electorales?

Negar una importante parte de interés electoral en Trump, como en los demás actores políticos americanos, sería pecar de ingenuidad, pero prefiero pensar que, además de esa explicación legítima y pragmática, pueda haber una motivación política e ideológica frente a un gobierno forajido, entreguista, corrupto y afincado en el terrorismo y el tráfico de drogas.

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