GEORGE FLOYD

Opinión

ESP. Primera Linea, Nueva York por: Alfredo Coronil Hartmann 

Muy temprano, los editores de Primera Línea, me pidieron este trabajo sobre el desdichado George Floyd, no me sentí tentado, nací en un país que se llamaba Venezuela, en el cual el racismo se reducía a algún chiste o a los prejuicios ya valetudinarios de alguna anciana  trasnochada. En tal condición no me parecía que podíamos ser los mejores críticos de un drama que nos era desconocido, exótico, ajeno.  País caribeño, sociedad abierta, inclusiva, mestiza. Con una sola excepción -Hugo Chávez- ningún gobernante venezolano práctico ni promovio el racismo, hubiese hecho el ridículo. El propio comandante eterno, deliraba por la memoria de un antepasado guerrillero «maisanta» a quien apodaban «el americano» blanco y rubio, no obstante ser él algo mas cercano antropológicamente a un «zambo» mezcla de negro e indio.
El vocablo mismo, «negro» o «negra» tenía y aún tiene, una connotación marcadamente afectiva en Venezuela, mi abuela materna, quien reunía -ella sola- un buen lote de las más linajudas panoplias de España, tuvo por mí -quizá privilegio de nieto primerizo- una nada disimulada preferencia y como materialización de ello, me llamaba «mi negrito». No obstante mis resistencias iniciales a abordar el tema, según avanzó el día y sin necesidad de ver el video que al parecer es escalofriante, se fueron modificando, estoy afiliado a una asociación internacional de mas de 60 millones de miembros, denominada AVAAZ que decidió sumarse a la repulsa indignada que sacude la sensibilidad occidental.  Todos esos elementos fueron haciendo su parte en mi ánimo, pero debo admitir que mi cambio de posición fundamental lo produjo el recuerdo de algunas pro-formas oficiales o casi, que tuve que llenar en los Estados Unidos y que me irritaron bastante, recuerdo en particular unas planillas relativas a un proyecto de censo, que tuve que llenar en Florida y en las cuales -AUNQUE USTED NO LO CREA- a raíz de quedar identificado como hispano o latino, tuvieron los dídimos de preguntar que de cual TRIBU, me provocó contestarles Hurtado de Mendoza, unos cuantos siglos de coronas, escudos e historias les hubiesen caido encima, hasta cinco cardenales de la S.R.I. Todo esto para afirmar que una morralla, un zumo, un poso (ojo con «s») racista pervive entre los industriosos trabajadores nordicos y germanos de los cuales proviene la mayortía de la ciudadanía americana, y a los cuales los cives romanus  englobaban en el calificativo de barbari.No soy antiyanqui, no tengo ninguna razón para serlo, viví mi maravillosa infancia en Ann Harbor Michigan, pero un país que, por multiples razones, es la primera potencia del orbe, tiene que superarse y educarse para ese papel prestante pero paralelamente obligante. God bless America! pero esas bendiciones hay que ganarselas en noble lid. Así sea.



*(Avaaz est un réseau citoyen international de 60 millions de membres qui mène des campagnes visant à ce que les opinions et les valeurs des peuples pèsent sur les décisions mondiales. («Avaaz» signifie «voix» dans de nombreuses langues). Nos membres sont issus de tous les pays du monde; notre équipe est répartie sur 18 pays et 6 continents et travaille dans 17 langues)

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