La religión se opone a la ciencia en la ultraortodoxa Bnei Brak

Mundo

El gobierno de Israel se ha visto precisado a cerrarla para frenar la propagación del coronavirus

Apolinar Martínez

Podría parecer inconcebible que en pleno Siglo XXI, subsisten rasgos de la época del oscurantismo, y que se tenga que acudir a medidas de fuerza para imponer a sectores de la sociedad medidas, analizadas por la ciencia y el sentido común para tratar de imponer la enfermedad de estos tiempos: el coronavirus.

Pero aunque no se crea en el oeste de Israel se encuentra esa realidad.

En la ciudad de Bnei Brak, los rabinos han impuesto “una dictadura religiosa”, que niega los avances de la ciencia y se aferra a sus creencias para preservar el mal

Rezar nos protege, nos salva del coronavirus, nada más nos puede proteger».

Los ultraortodoxos no aceptan el usar mascarillas y elementos de protección para impedir el contagio.

El resultado ha sido tan terrorífico, que a pesar de que conforman apenas el 10% de la población, constituyen más de la mitad de los hospitalizados del país.

El cierre de la sinagoga, con policías ha resultado inútil, y el número de personas que acuden es alarmante.

Ante las medidas oficiales para frenar el acceso, se oyen las más increíbles afirmaciones:

«En el Estado judío no nos dejan rezar en la sinagoga, es una vergüenza», dice uno de ellos, que sigue: «Rezar nos protege, nos salva del coronavirus, nada más nos puede proteger».

La prohibición de rezar en sinagogas y templos de otras confesiones que rige en Israel desde la semana pasada fue ignorada durante días en esta ciudad, que solo comenzó a cumplir las normativas el domingo, una vez que fueron avaladas por sus principales rabinos, a quien los habitantes responden más que a las autoridades.

Cierre de la ciudad

La Policía de Israel erigió decenas de retenes y puestos de control en los accesos a la ciudad ultraortodoxa de Bnei Brak, tras la decisión del Gobierno de declarar “zona restringida” a la urbe con el propósito de tratar de contener la masiva propagación del coronavirus entre la población.

Cientos de policías con máscaras y guantes fueron desplegados para ejecutar las nuevas directivas del estamento político, asistidos por aviones no tripulados (drones) y puntos de observación.

Solamente se permite la salida de Bnei Brak con el propósito de recibir tratamiento médico que no se pueda obtener en la ciudad, para atender un proceso legal al cual el individuo esté obligado a presentarse, acudir a un funeral de un pariente en primer grado, trasladar a un menor entre hogares de padres divorciados, y otras necesidades básicas aprobadas por la Autoridad de Emergencia Nacional.

Solo pueden ingresar a Bnei Brak sus habitantes, personal médico, trabajadores sociales, periodistas, equipos de emergencia y proveedores de servicios esenciales tales como electricidad, agua, comunicaciones y basura.

La Policía de Israel instó en un comunicado al público a “seguir las pautas e instrucciones del Ministerio de Salud, ya que no cumplirlas socava el esfuerzo nacional para combatir el brote de coronavirus y su propagación en Israel».

Aunque no se crea: El oscurantismo es todavía una realidad

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