MoMA adquiere autorrtratos de fotógrafa costarricense Victoria Cabezas

Fotografía

El Museo de Arte Moderno de Nueva York, también conocido como MoMA, adquirió una colección de fotografías elaboradas por Victoria Cabezas, prominente artista costarricense.

Según TEOR/éTica -la plataforma donde estas obras se exhibieron por primera vez, fueron realizadas entre 1982-1983 durante la época en que Cabezas estudiaba una maestría en el Pratt Institute, en Nueva York.

La serie es un conjunto de fotografías manipuladas con la técnica del solarizado, en donde Cabezas se autorretrata desnuda en el pequeño apartamento donde vivía. La mayoría de estas imágenes fueron exhibidas por primera vez en TEOR/éTica, en la exposición “Ejercicios de autonomía: Victoria Cabezas y Priscilla Monge”, curada por Miguel A. López, en 2018; la cual viajó en enero de 2019 a las salas del Americas Society de Nueva York, en una colaboración con esta institución. 

Inés Katzenstein, curadora de arte latinoamericano y directora del Instituto para la Investigación del arte de América Latina Patricia Phelps de Cisneros del MoMA, fue invitada a Costa Rica por TEOR/éTica, en noviembre de 2018, para visitar la exposición “Ejercicios de autonomía” y dar una conferencia en ese contexto. Ese encuentro fue el punto de partida de este proceso. La adquisición fue posible gracias a la donación del coleccionista costarricense Judko Rosenstock. 

El curador de la exposición, Miguel A. López, señaló que: “La incorporación de la obra de Victoria Cabezas al MoMA es un reconocimiento merecido para una artista valiente y rabiosamente experimental que introdujo reflexiones visionarias sobre el cuerpo, el género y la política desde los años setenta. Una producción creativa que, sin embargo, muy pocos apreciaron en su momento; lo cual se revela en las feroces críticas en prensa que recibió, en donde incluso ridiculizaron su trabajo de manipulación fotográfica llamándolo, en 1986, como un ejemplo perfecto del ‘empobrecimiento del medio fotográfico’ en Costa Rica. Felizmente los criterios patriarcales de valorización han sido impugnados en las últimas décadas, y finalmente podemos ver con ojos renovados la osadía y la fuerza de una obra fotográfica indomesticada, que se atrevió a ir más allá de los parámetros convencionales del arte.”

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