Pandemia acaba con el mítico Jazz Standard de NYC

Música

El Jazz Standard, uno de esos clubes subterráneos tan neoyorquinos, de atmósfera acogedora, que hacía sentirse en la intimidad con los artistas, se ha visto obligado a cerrar sus puertas por el impacto de la crisis generada a consecuencia de la Covid-19.

Es el primero de los grandes que anuncia la clausura permanente, después de meses de caída del negocio, aunque otros se encuentran en serio peligro, incluso con respiración asistida, convocando donaciones por internet.

La espera a la vuelta a la normalidad, por mucha fe que se tenga en la vacuna, se hace insoportable para los empresarios y para los protagonistas, los músicos.

A muchos de estos se les puede ver y escuchar haciendo conciertos por los parques o tocando al fresco en las terrazas de los restaurantes que han brotado en cualquier acera o en el asfalto. Esto es economía de subsistencia

Barra de bar y 137 asientos, el Jazz Stgandard abrió en 1997, a viva imagen de los locales tracionales. En el 2002, en la parte superior, se inauguró el restaurante Blue Smoke Flatiron, como parte de la misma familia.

“Hemos explorado todas las vías para alcanzar un resultado diferente”, señaló la empresa en su comunicado de cierre. “Pero debido a la pandemia y los meses sin ingresos, además de una larga negociación sobre el alquiler que se ha estancado, hemos llegado a la decepcionante conclusión de que no hay más alternativa que cerrar”, añade en una radiografía concreta aunque representativa de lo que sucede en la ciudad.

“La situación actual que rodea la pandemia, incluidas las regulaciones para restaurantes y para la música en vivo, hace imposible mantener nuestra calidad y continuar marcando los estándares ”, matiza subrayando el final de la frase por el juego de palabras con el nombre de la institución.

Al frente de la programación se hallaba Seth Abramson, un erudito del jazz. Por el club han pasado estas dos décadas los músicos más influyentes en la escena jazzística, lo que ha permitido dejar un importante legado de grabaciones, como ocurrió aquella velada barcelonesa. Ahí han registrado sus trabajos Maria Schneider y su orquesta, The Mingus Big Band, el trompetista Dave Douglas, el batería Dafnis Prieto o el pianista Fred Hersch.

Uno de los aspectos que caracterizó a este local fue su capacidad de mostrar una gran variedad de talentos musicales en sus shows. También realizaba diferentes programas para promover la expansión del jazz, sobre todo entre los jóvenes.

La propagación del coronavirus ha tenido un efecto brutal para las convocatorias musicales a lo largo de todo el país. La previsión es que la Gran Manzana mantenga todo cerrado hasta finales de la próxima primavera. El Met Opera ya anunció la cancelación de toda la temporada y otras instituciones le han secundado.

Al contrario de bares y restaurantes, estos otros establecimientos han recibido muy poca atención a la hora de las ayudas para reabrir. Una iniciativa federal, que suponía la aportación de 10.000 millones para el rescate de estos shows, se halla paralizada en el Congreso, a la espera de un acuerdo de estímulos general.

Jazz Standard mantendrá sus actuaciones virtuales en Facebool, “Esto no es un adiós”, subrayó Abramson.

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