Puede ser diario, pero qué maravilla de viaje

El rinconcito newyorquino

MARF

A veces lo que está a la vista, es lo que más nos cuesta apreciar, ya sea porque pasa a ser para nosotros una parte más del paisaje, o porque se vuelve algo tan constante en nuestra rutina que solo buscamos otros lugares para escapar.

Es por esa razón, amigos míos, que yo me voy a encargar durante varios días de recordarles preciosos lugares para visitar y planes para hacer ¡gratis! en esta jungla de concreto.

Quiero comenzar con el Ferry de Staten Island; para muchos significa un viaje diario de la casa al trabajo y viceversa, que puede volverse agotador, pero ¿qué pasaría si por un día lo vemos con ojos de turista?

«Uno de los viajes por agua más grandes (y más cortos) del mundo», como lo describe un guía, es lo que podremos ver si nos tomamos el tiempo de apreciar el trayecto, y mucho más, si tenemos en cuenta su historia.

Es muy lindo encontrar tantas maravillas en la simpleza; ver los rascacielos agrandarse y encogerse mientras nos alejamos y acercamos en el ferry, los puentes de Brooklyn, Manhattan y Williamsburg; la imponente estatua de la libertad perfectamente frente a nuestros ojos, y la brisa fresca dándonos en la cara.

Solo asegúrense de ubicarse en la cubierta de estos monstruos de característico color naranja y déjense llevar.

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