Aquella década tuvo sus propios uniformes olfativos: aromas que identificabas de inmediato en un ascensor, en una primera cita o en la oficina. Hoy, vuelven a sonar con fuerza, demostrando que la perfumería de calidad no caduca y que una buena fragancia resiste el paso del tiempo.
Este regreso se alinea con una búsqueda de sentido y profundidad en la perfumería actual: el público busca aromas con memoria, contexto y una conexión emocional que trascienda el simple agrado olfativo. Las siguientes tres creaciones marcaron una época y reafirman su estatus de piezas de culto:
1. La Vie Est Belle de Lancôme
Lanzado en 2012, trascendió las tendencias para establecerse como un hito floral gourmand. Su estela dulce y envolvente se estructura en torno a un acorde sofisticado de iris, pachulí y vainilla, matizado con destellos luminosos de flor de azahar y jazmín sambac.
- Notas clave: Iris, pachulí, vainilla, jazmín sambac y flor de azahar.
- Presentación: Frasco recargable icónico.
- Precio estimado: $126,80 USD (formato de 50 ml).
2. Black Opium de Yves Saint Laurent
Hacia 2014, este perfume redefinió la familia gourmand al ofrecer una propuesta nocturna, magnética y sutil, lejos de la saturación estridente. Su firma distintiva es un golpe de café negro energizante, equilibrado por la sensualidad de flores blancas y un fondo cálido de vainilla ardiente.
- Notas clave: Café negro, flores blancas, jazmín y vainilla.
- Carácter: Nocturno, cálido y envolvente.
- Precio estimado: $109,70 USD (formato de 50 ml).
3. Good Girl de Carolina Herrera
Presentado en 2016 y creado por los maestros perfumistas Louise Turner y Quentin Bisch, se consolidó rápidamente gracias a su juego de dualidades. La luminosidad floral del jazmín y el nardo convive armónicamente con la profundidad adictiva del cacao, la haba tonka y la almendra tostada.
- Notas clave: Jazmín, nardo, haba tonka, cacao y almendra.
- Carácter: Ámbar floral, seductor y de gran proyección.
- Precio estimado: $179,80 USD (edición recargable de 100 ml).
Estas tres fragancias no solo definieron el lujo olfativo de los 2010, sino que en 2026 reafirman que las grandes fórmulas sobreviven a las modas pasajeras, adaptándose a nuevas generaciones a través de formatos sostenibles y vigencia atemporal.
