Los gatos de bodega que custodian pasillos, estantes y mostradores en las tradicionales tiendas de barrio de Nueva York han dejado de ser simples cazadores de plagas para convertirse en símbolos culturales de la ciudad. Una nueva obra titulada Gatos de bodega de Nueva York: Retratos e historias de los gatos trabajadores de la Ciudad de Nueva York, escrita por Dan Rimada con fotografías de Gulce Kilkis, documenta el impacto económico, afectivo y comunitario de estos empleados de cuatro patas que conviven diariamente con comerciantes y vecinos.
El libro, cuyo lanzamiento está previsto para noviembre, rinde homenaje a esta particular fauna urbana retratando a decenas de felinos que habitan en bodegas de vecindarios emblemáticos, entre ellos el Upper East Side, donde estos animales se han convertido en parte esencial del paisaje cotidiano.
De cazadores de roedores a embajadores comerciales
Uno de los protagonistas del libro es Jimmy, un gato atigrado de pelaje naranja que vive en una bodega situada en la intersección de la Segunda Avenida y la Calle 61 Este. Aunque sus dueños lo adoptaron inicialmente para mantener alejados a ratas y ratones, Jimmy pronto redefinió su rol dentro del establecimiento.
Atracción de clientes
En lugar de perseguir roedores, Jimmy pasa gran parte del día descansando junto a la puerta principal, donde recibe caricias y atención de los transeúntes. Su presencia se ha convertido en un imán para quienes pasan por la zona.
Impacto comercial
Los propietarios estiman que Jimmy atrae a decenas de nuevos compradores cada día, generando un promedio de 400 dólares adicionales en ventas. Su carisma felino se ha transformado en una herramienta inesperada de fidelización y promoción para el negocio.
El origen del proyecto literario
La iniciativa comenzó en 2022, cuando Rimada empezó a documentar en su cuenta de Instagram la vida cotidiana de los gatos de cuatro bodegas locales. La respuesta del público fue inmediata: cientos de seguidores se interesaron por las historias, personalidades y rutinas de estos animales.
Ese entusiasmo impulsó un trabajo de campo más amplio junto a la fotógrafa Gulce Kilkis. Ambos recorrieron cientos de comercios locales en distintos barrios de la ciudad para recopilar anécdotas, perfiles e imágenes que revelan la relación entre los felinos y los comerciantes que los cuidan. El resultado es un libro que combina fotografía, narrativa y observación social para capturar la esencia de un fenómeno profundamente neoyorquino.
