La regla de las HSA que no debes olvidar al empezar a cobrar el Seguro Social
Las cuentas de ahorros para gastos médicos (HSA, por sus siglas en inglés) se han convertido rápidamente en una de las formas más populares de pagar costos médicos calificados con dinero libre de impuestos. Además, los fondos que no se usan pueden crecer dentro de una cuenta de inversión hasta que se necesiten. Las investigaciones más recientes indican que ya son más de 40 millones de personas las que tienen estas poderosas cuentas con ventajas fiscales. Para quienes participan en una HSA, hay una regla poco conocida que conviene tener presente desde ahora: la que afecta a quienes empiezan a cobrar los beneficios de jubilación del Seguro Social.
Una herramienta cada vez más popular
Las HSA permiten pagar gastos médicos, dentales, de visión y otros costos de atención de salud con dinero que no pasó por impuestos, y ofrecen la posibilidad de invertir el saldo que no se gasta. Con los costos de la atención médica en aumento constante, son una de las pocas herramientas disponibles para manejarlos. Pero solo funcionan a favor del titular si este conoce las reglas y las aprovecha al máximo.
Aprovecha el límite anual cada año
Lo recomendable es aportar el máximo permitido cada año. Los fondos que no se usan se pueden trasladar al año siguiente, y la cuenta puede formar parte de la planificación de la jubilación. Sin embargo, si no se aprovecha el límite anual de aportes, esa oportunidad de ahorro de ese año se pierde para siempre.
Los aportes del empleador marcan la diferencia
Vale la pena averiguar si el empleador contribuye a la HSA. Durante el período de inscripción abierta de este año, al revisar los beneficios médicos, conviene comprobar si entre las opciones hay un plan compatible con una HSA y preguntar si la empresa hace aportes a la cuenta.
Propietarios de corporaciones S
Los propietarios de corporaciones S con más del 2 % de participación no pueden hacer aportes a una HSA antes de impuestos mediante un acuerdo de reducción salarial. Sin embargo, los accionistas elegibles pueden hacer aportes personales y, por lo general, deducirlos en su declaración de impuestos individual. Es un detalle singular de la ley tributaria que resulta fácil olvidar.
Los aportes y los gastos se informan al IRS
Cada año se informa al IRS cuánto dinero se aporta a la HSA y cuánto se retira. El Formulario 5498-SA informa los aportes y el Formulario 1099-SA informa las distribuciones; ambos suelen estar disponibles en la cuenta HSA en línea. Esa actividad también incluye los aportes directos al plan hechos fuera del empleo.
La peculiaridad que hay que recordar siempre
Cuando se empiezan a recibir los beneficios de jubilación del Seguro Social a los 65 años o más, por lo general ya no se pueden hacer aportes a una HSA. La razón es que la Administración del Seguro Social (SSA) inscribe automáticamente a la persona en la Parte A de Medicare, aunque todavía esté trabajando y no quiera esa cobertura por ahora.
Una cobertura que puede retroceder en el tiempo
La cobertura de la Parte A de Medicare puede aplicarse de forma retroactiva hasta seis meses cuando la inscripción ocurre después de los 65 años, pero nunca antes del mes en que se cumplen 65. Si durante ese período se siguieron haciendo aportes a la HSA, puede surgir un problema tributario, incluso si la persona sigue empleada y cubierta por el plan de salud de su empleador.
Cómo planificar con tiempo
Por eso conviene tener presente esta peculiaridad al momento de decidir cuándo empezar a cobrar el Seguro Social. Es fácil crear sin querer un problema fiscal con la HSA si no se planifica con anticipación. Entender estas reglas, aprovechar los aportes del empleador y llevar un control de los formularios que se informan al IRS ayudan a que la cuenta cumpla su función.
Nota informativa
Esta información es de carácter general y no constituye asesoramiento fiscal ni legal. Para decidir cómo aplicar estas reglas en cada caso particular, conviene consultar con un profesional de impuestos o con la administradora de la HSA.
