Cuando El camino es culebrero

Columnistas

Ramon Velasquez Gil

Ciertamente, en el argot popular se dice que el Camino es Culebrero cuando a uno se le ponen las cosas difíciles.

Corría el año 1963 o 64, no recuerdo muy bien y estudiaba yo quinto grado. En aquellos tiempos no había “Bullying” ni nada de eso. Las cosas se arreglaban a coñazo limpio y ya.

Había un compañero de otra sección que me tenía miedo; en aquellos tiempos era algo común que un muchacho le tuviera miedo a otro y por tanto esquivara encontrarse con él.

El carajito era mi sopa. Me evitaba y si yo venía por una acera él se cambiaba a la otra para que yo no lo empujara o le metiera una zancadilla, etc.

Un día el pobre muchacho venía a la escuela caminando por la acera de enfrente. No recuerdo muy bien al muchacho, solo recuerdo que era Leptosómico como yo y como casi todos los muchachos de diez u once años, pues uno quema mucha energía.

Cuando lo vi venir me apreste para pasarle por un lado y darle su reglamentario empujón.  Bueno, tal parece que ese día el zagaletón ese como que traía el diablo por dentro.  Cuando me le acerqué y me disponía a darle el rutinario empujoncito,  este se volteó y no vi venir el puño del bandido que colisionó con mi mandíbula, lo cual me hizo ver estrellas en pleno día y perder la verticalidad,  mandándome directo al suelo.

No lo podía creer, pensaba yo. Sacudiendo la cabeza sentado en el macadan de la calle.

El pobre muchacho, ya no tan pobre, siguió su camino y cada tanto volteaba a ver si yo me había parado.

Claro, en esos tiempos existía el honor y no se golpeaba a nadie que estuviera en el suelo.   Yo, ni loco que me paraba hasta que estuviera bien lejos; en esos momentos active mi instinto de supervivencia y a partir de entonces,  era yo el que lo esquivaba y cambiaba de acera cuando lo veía venir.

En lo adelante, el camino se me puso culebrero.

Cuento esta anécdota, como una moraleja de lo que está pasando en el mundo hoy día.  Putinosky tal parece que calculo mal y al igual que yo, recibió su ¡tate quieto!.

Pensó que ese «pequeño» país saldría a la carrera al primer tirito y resulto lo contrario.

Arrecho porque no ganan una, llamo a su Mariscal en jefe y le espeto: “Mire Maricoski, ¿qué es lo que está pasando que no avanzan? 

– Caramba Sr. Presidente, es que el camino es culebrero”. Respondió el Mariscal colgando rápidamente el teléfono y arriesgándose a un consejo de guerra, por no escuchar las grocerioski que venían a continuación.

Por lo demás, seguimos a la expectativa de lo que pasará en los próximos días y del culipandeo de Putinoski.

Saludos.