Jesús Elorza
El primero de mayo el país entero expresó una posición firme y de rechazo absoluto ante los recientes anuncios del régimen sobre los supuestos «aumentos responsables» del ingreso.
Lo que el régimen intenta presentar como una mejora, no es más que una maniobra continuista de la «pulverización anunciada» del salario que venimos denunciando desde 2018. Esta política busca evadir un aumento real, ocultándose deliberadamente en la bonificación del ingreso para evitar que este impacte en las vacaciones, aguinaldos y prestaciones sociales.
Ese anuncio solo representa una política de:
- Fraude Salarial: El régimen pretende presentar bonos como si fueran salario, violando el concepto de salario mínimo vital y manteniendo el sueldo base en niveles de hambre (130 Bs.).
- Discriminación a Jubilados y Pensionados: Denunciamos la exclusión injustificada de nuestros jubilados, quienes quedan al margen del paupérrimo bono de aumento, siendo condenados a la indigencia con pensiones que no cubren la subsistencia básica.
- Agresión y División Gremial: Se evidencia una política de agresión que busca fracturar al sector universitario al excluir a los jubilados de los beneficios del bono de profesionalización, desconociendo años de servicio y formación.
- Violación Constitucional: Estas medidas profundizan el «aplanamiento de las escalas» iniciado con el instructivo ONAPRE, eliminando la meritocracia y el derecho a la contratación colectiva.
La unidad de obreros, empleados, estudiantes y profesores debe cohesionarse hoy más que nunca para enfrentar esta política anti-trabajador. Se hace necesario un acuerdo de obreros, empleados, estudiantes y profesores para emprender una hoja de ruta de conflicto permanente que incluya:
- Movilización Permanente: Realización de asambleas generales en todos los recintos, ruedas de prensa conjuntas y acciones de calle contundentes.
- Escalada de Conflictividad: Inicio de paros escalonados de 24, 48 y 72 horas.
- Huelga General: De no ser atendidas las 17 demandas presentadas ante el Ministerio del Trabajo, el TSJ y las inspectorías, avanzaremos decididamente hacia una huelga general nacional.
La lucha de la comunidad universitaria no es solo por una reivindicación económica; es una lucha por la supervivencia de la academia y la nación:
- Salario digno que cubra la canasta alimentaria.
- Democracia y Libertad como condiciones sine qua non para el progreso.
- Libertad de los presos políticos y cese a la criminalización de la protesta.
- Elecciones Nacionales YA, tal como lo estipula nuestra Constitución, para poner fin a la usurpación y recuperar el Estado de Derecho.
