La Real Sociedad volvió a convertir el estadio de La Cartuja en territorio propio. Cinco años después de conquistar allí la Copa del Rey ante el Athletic Club, el conjunto txuri‑urdin repitió la hazaña frente al Atlético de Madrid, en una final marcada por el ambiente festivo previo a la Feria de Abril y por un estadio teñido de rojiblanco y blanquiazul desde horas antes del inicio.
La undécima final disputada en Sevilla quedará registrada como la primera en 124 ediciones con un gol a los catorce segundos. Un inicio fulgurante que condicionó el desarrollo del encuentro.
Un gol histórico de Barrenetxea abre la final
Nada más sacar del centro, la Real Sociedad armó una jugada rápida por banda. Guedes centró con precisión y Ander Barrenetxea, llegando desde atrás, ganó el salto a Ruggeri para firmar el 0‑1. El Atlético, sorprendido y aún sin asentarse, pagó caro su desconexión inicial. Musso, en la acción, pudo haber hecho más.
El conjunto de Simeone intentó responder de inmediato, especialmente a través de un Ademola Lookman muy activo en los duelos individuales con Aramburu. El nigeriano fue el principal argumento ofensivo de los colchoneros en los primeros compases.
El Atlético reacciona y empata con un zurdazo de Lookman
Con el balón bajo control, el Atlético buscó profundidad ante una Real Sociedad que apostaba por transiciones rápidas y remates desde media distancia. El empate llegó en el minuto 18, cuando Ćaleta‑Car dejó espacio a Lookman dentro del área y este armó un zurdazo raso y cruzado que superó a Marrero.
El 1‑1 parecía dar impulso al Atlético, pero los de Simeone no lograron aprovechar el momento. La Real, lejos de replegarse, recuperó metros y mantuvo un ritmo alto en un primer tiempo muy equilibrado.
La Real recupera la ventaja antes del descanso
Los blanquiazules fueron generando ocasiones: dos remates lejanos de Guedes y un disparo de Soler dentro del área que obligó a intervenir a Musso. La insistencia tuvo premio en el 45′, cuando un error grave del guardameta argentino cambió el rumbo del partido. Musso salió a despejar un centro, pero golpeó en la cabeza de Soler tras el remate del propio jugador realista. Alberola Rojas señaló penalti y Oyarzabal lo transformó con serenidad para el 1‑2.
Con esa ventaja se marchó la Real Sociedad al descanso.
Ajustes del Atlético y un tramo final de dominio rojiblanco
Tras el intermedio, el Atlético ajustó líneas y comenzó a encerrar a la Real, aunque sin generar peligro claro sobre la portería de Marrero. Lookman dispuso de una ocasión franca para empatar, pero su disparo se marchó muy alto.
Simeone movió el banquillo pasada la hora de juego, buscando centímetros y presencia en el área con Nico y Sørloth. Más tarde entraron Baena y Almada para revitalizar un ataque que había perdido verticalidad tras la salida de Lookman.
En el minuto 78, el técnico argentino agotó los cambios con la entrada de Johnny Cardoso por Nahuel Molina, desplazando a Marcos Llorente al lateral derecho para ganar profundidad exterior.
Julián Álvarez fuerza la prórroga con un gol de clase
Cinco minutos después del último cambio, el Atlético encontró el 2‑2. Julián Álvarez, en la media luna, recibió de Almada, recortó con elegancia a Gorrotxategi y fusiló con la zurda a Marrero. Era el minuto 83 y la final volvía a quedar abierta, con una prórroga que se volvió inevitable ante la falta de un tercer gol rojiblanco pese a su dominio en el tramo final.
Una prórroga de desgaste y ocasiones aisladas
En el inicio del tiempo extra, la Real Sociedad volvió a generar peligro, pero entre Llorente, Musso y la defensa colchonera evitaron el 2‑3. El cansancio comenzó a imponerse y el encuentro perdió ritmo, aunque Julián Álvarez estuvo cerca de la remontada con una acción individual que terminó en el travesaño.
Los últimos quince minutos de la prórroga transcurrieron sin ocasiones claras, con ambos equipos más pendientes de no cometer errores que de arriesgar. El desenlace desde los once metros se volvió inevitable.
Una tanda de penaltis que consagra a la Real Sociedad
Sørloth abrió la tanda fallando ante Marrero, mientras Soler sí convirtió para la Real. Julián Álvarez erró el segundo lanzamiento del Atlético, detenido nuevamente por el guardameta donostiarra, aunque Musso logró atajar el disparo de Oskarsson.
Nico marcó el primero de los colchoneros en el ecuador de la tanda, Sučić respondió para la Real, Almada mantuvo con vida al Atlético y Aihen Muñoz volvió a adelantar a los realistas. Baena convirtió el quinto rojiblanco y Pablo Marín, con temple y precisión, selló el título para la Real Sociedad.
La Cartuja se transformó entonces en una pequeña San Sebastián, celebrando la cuarta Copa del Rey del conjunto txuri‑urdin.
