Ciudad de Cristal, el comienzo de la trilogía de Nueva York por Paul Auster

Espectáculo

Ciudad de Cristal inaugura la trilogía de Nueva York de Auster, thrillers posmodernos que, en contraportada de la edición de Anagrama, «marca un punto de partida para la novela norteamericana y una meditación de Nueva York (o la ciudad como ente) de calles infinitas, donde todos pueden ser cazadores o presas a la vez».

La trama de Ciudad de cristal se inicia con un hecho que aconteció realmente al autor: una llamada errada en mitad de la noche de alguien que pregunta por una agencia de detectives, llamada que se repite hasta que el protagonista, Daniel Quinn, afirma ser la persona buscada y se ve involucrado en el caso. En la realidad Paul Auster nunca afirmó ser un detective, pero sí quedó prendado de las posibles consecuencias que habría tenido el haber afirmado lo contrario.

El libro es, en sí mismo, un fantástico guiño a El Quijote de Cervantes, del que Paul Auster afirma ser un ferviente admirador; la novela comienza como una novela negra clásica al igual que El Quijote comienza como una novela de caballerías, para ir creando poco a poco una opresiva atmósfera y unas circunstancias adecuadas (multitud de molinos de viento que se desvanecen casi tan rápido como los de la novela cervantina) para que el personaje se vaya diluyendo en una revisión de las típicas preocupaciones del género postmoderno. Cargada de tintes surrealistas, revela las influencias de Kafka en la obra de Auster.

La preocupación de Auster por el lenguaje, y la relación de éste con el génesis es estimulante. Auster hace bien en establecer el inicio de la realidad con la capacidad para nombrarla. En la creación, Dios encarga a Adán nombrar la realidad, es decir, crear el lenguaje. La tesis de Stillman (uno de los personajes del libro) es que, la caída del hombre necesariamente es también una caída del lenguaje, donde las palabras se han separado de su verdadero significado, llevándonos al caos, o la subjetividad. Regresar al paraíso es recordar ese lenguaje original, lo que detona una serie de acciones en la trama de la novela.

Para Stillman, ese lenguaje existe donde cada palabra representa una sola cosa, infinito y exacto como la cita de Humpty Dumpty.

Este escritor estadounidense es uno de los más prestigiosos autores de la narrativa actual. Fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en junio de 2006.