Al estilo de Marilyn Monroe llegó Kim Kardashian a la Met Gala 2022

La casita Trendy

Kim Kardashian lleva muchos años haciendo de la Met Gala su momento. 

Y es ‘su’ momento porque es el recordatorio anual de que su relación con la industria de la moda va más allá de lo anecdótico: es una parte fundamental de su vida profesional y personal y las puertas que antes se le cerraban, ahora se le abren de par en par. 

Incluso las que resultaban impensables por históricas: no es la primera vez que Kim Kardashian lleva una pieza de diseño vintage, pero sí es la primera vez que lleva un vestido de Marilyn Monroe

No, no inspirado en, sino de la actriz.

Cuando empezó a preparar el estilismo de la Met Gala 2022, Kardashian tenía claro que quería rendir homenaje a la moda y la estética norteamericana y, tal y como ha comentado en una entrevista, pensó en un personaje icónico de Estados Unidos. 

Como es lógico, Marilyn Monroe vino a su mente de manera casi automática: hay pocas mujeres que condensen tan bien el glamour como la mítica y desaparecida actriz, incluso a pesar de que eso le provocó la infelicidad en determinados momentos de su vida. 

Sin embargo, la fascinación que envuelve su persona continúa intacta y, en cierto modo, eso es otro punto de conexión con Kardashian.

Una vez elegido el personaje, toca pensar en el look. 

Podría haber sido el emblemático vestido blanco, pero quizás resulta demasiado inocente para la empresaria, mucho más acostumbrada a explorar el lado sensual de la moda. 

Por eso, el vestido con el que Monroe felicitó al entonces presidente John F. Kennedy por su cumpleaños en 1962 parecía la respuesta correcta al dilema estético.

Siempre sometiendo su cuerpo a la fantasía de moda que ha escogido para la noche, Kardashian ha confesado haber perdido, según Diet Prada, más de siete kilos en tres semanas para entrar en el mítico vestido. 

Al tratarse de una pieza de museo, el vestido no se podía modificar, pero Kardashian no quiso renunciar a él. “Me ponía un traje de sauna dos veces al día, corría en la cinta, me quité por completo el azúcar y los carbohidratos y solo comía verduras y proteínas sanas”.

Incluso Kim, cambió su look, ya que su cabello cambió de color y en esta ocasión fue rubio y corto, pero perfectamente peinado, para que la relación con la actriz y modelo de la década de los 50 y 60 fuera inconfundible.

Este emblemático vestido fue pensado y elaborado a finales de los años 50, de hecho se le atribuye al famoso diseñador francés de Hollywood Jean Louis.

El brillante look translúcido adornado con más de seis mil cristales, fue una completa sensación.

Kim Kardashian lleva el vestido de Marilyn Monroe a la Met Gala 2022 (y gana la noche)

El vestido con el que Monroe felicitó por su cumpleaños al presidente John F. Kennedy ha sido el look escogido por Kardashian para la alfombra roja

Kim Kardashian lleva muchos años haciendo de la Met Gala su momento. Y es ‘su’ momento porque es el recordatorio anual de que su relación con la industria de la moda va más allá de lo anecdótico: es una parte fundamental de su vida profesional y personal y las puertas que antes se le cerraban, ahora se le abren de par en par. Incluso las que resultaban impensables por históricas: no es la primera vez que Kim Kardashian lleva una pieza de diseño vintage, pero sí es la primera vez que lleva un vestido de Marilyn Monroe. No, no inspirado en, sino de la actriz.

Cuando empezó a preparar el estilismo de la Met Gala 2022, Kardashian tenía claro que quería rendir homenaje a la moda y la estética norteamericana y, tal y como ha comentado en una entrevista, pensó en un personaje icónico de Estados Unidos. Como es lógico, Marilyn Monroe vino a su mente de manera casi automática: hay pocas mujeres que condensen tan bien el glamour como la mítica y desaparecida actriz, incluso a pesar de que eso le provocó la infelicidad en determinados momentos de su vida. Sin embargo, la fascinación que envuelve su persona continúa intacta y, en cierto modo, eso es otro punto de conexión con Kardashian.

Una vez elegido el personaje, toca pensar en el look. Podría haber sido el emblemático vestido blanco, pero quizás resulta demasiado inocente para la empresaria, mucho más acostumbrada a explorar el lado sensual de la moda. Por eso, el vestido con el que Monroe felicitó al entonces presidente John F. Kennedy por su cumpleaños en 1962 parecía la respuesta correcta al dilema estético.

Al parecer, cuando le dieron el vestido (algo que sucedió entre grandes medidas de seguridad para conservar lo mejor posible la pieza), a Kardashian no le quedaba bien, lo que la llevó a tomar una decisión: bajar de peso para que la prenda le quedase perfecta; un reto que ha cumplido aunque no todos a su alrededor confiasen en que pudiese conseguirlo. Pero si algo ha sabido hacer Kardashian a lo largo de estos años, es demostrar que cuando se propone algo, no para hasta conseguirlo.

Teniendo una prenda tan, tan especial entre manos, el resto del estilismo no debía eclipsarlo. Por eso, ha escogido un abrigo peluche blanco como único complemento, con permiso de los pendientes y del cambio de look capilar que también ha atraído muchas miradas: un moño tirante en rubio platino, color que se plantea mantener un tiempo.

Kim Kardashian lo ha vuelto a hacer; ha conseguido de nuevo ser EL tema de conversación de la Met Gala 2022. Lo ha conseguido luciendo un look sobre el que se llevaba ya 48 horas especulando en redes sociales, uno en el que estaba implicado nada menos que el vestido original que llevó Marilyn Monroe cuando cantó ese celebérrimo cumpleaños feliz al presidente Kennedy en 1962. Un naked dress pionero que hizo historia y se transformó en una pieza icónica de la cultura pop, valorado en una cuantía igualmente impresionante: 4,8 millones de dólares fue lo que pagó el museo Ripley’s por el que es hoy el vestido más caro jamás vendido en una subasta. Tanto sus condiciones de conservación como las exigencias a las que tuvo que plegarse Kim Kardashian para poder llevarlo a la gala lo confirman: vestir un diseño así es vestir una pieza de museo, y no iba a estar exento de complicaciones.

Ver a Kim Kardashian en la alfombra roja de la Met Gala 2022 luciendo un vestido tan aparentemente sencillo y un recogido en el pelo puede llevar a la errónea impresión de que, por una vez, la celebridad no ha sometido su anatomía a las exigencias imposibles de un look. No es así. Si bien en la gala de 2021 ocultó incluso su rostro al completo con un look de Balenciaga, y en 2019 se embutió en un vestido de improbable cintura de avispa ideado por Thierry Mugler con el que no podía sentarse y casi no podía caminar, el look de esta ocasión tampoco ha estado exento de sacrificios que se dejan por el camino cualquier principio medianamente body positive.

Siempre sometiendo su cuerpo a la fantasía de moda que ha escogido para la noche, Kardashian ha confesado haber perdido, según Diet Prada, más de siete kilos en tres semanas para entrar en el mítico vestido. La influencer y empresaria contaba a Vogue.com la decepción que supuso la primera vez que se probó el vestido original y no entraba en él. Al tratarse de una pieza de museo, el vestido no se podía modificar, pero Kardashian no quiso renunciar a él. “Me ponía un traje de sauna dos veces al día, corría en la cinta, me quité por completo el azúcar y los carbohidratos y solo comía verduras y proteínas sanas”, contó a la periodista Chioma Nnadi mientras se decoloraba el pelo para la ocasión, una operación capilar de 14 horas para transformar su cabello en el rubio platino de Monroe. 

La costumbre de Kim Kardashian, que ya se podría tildar de tradición, de convertir su cuerpo en lienzo o arcilla para crear un momento de moda memorable aunque sea a expensas de su anatomía se opone, paradójica pero inevitablemente, a una conversación en el seno de la industria de la moda que cada vez quiere mostrarse más inclusiva y diversa, especialmente sensible a la filosofía de la llamada positividad corporal. Los looks de la estrella de reality siempre terminan siendo los más comentados y visibles de esta importante noche de la moda por su capacidad de impacto visual, junto con la que se termina deslizando en el relato la hazaña corporal que la acompaña en términos de sacrificio. Es difícil que una noche como la Met Gala termine siendo ese, cada vez más pretendido y buscado por parte de su organización, estandarte de diversidad, cuando su estampa más viral implica dietas extremas como este caso.

Más de trescientos millones de usuarios siguen a Kim Kardashian en una red social como Instagram –en la que una de cada tres adolescentes confiesa que la plataforma empeora la relación que tienen con su propio cuerpo, según supimos a través de Teen Vogue–. No hay duda de que su nombre será uno de los más tecleados en buscadores en la resaca de una noche como la Met Gala. Es indudable la influencia que la empresaria, que reconoció en 2017 sufrir dismorfia corporal, ejerce sobre una audiencia masiva, más o menos vulnerable a trastornos de salud mental relacionados con el cuerpo. ¿Podría haber sido este look igualmente memorable con una réplica exacta del vestido de Monroe que no hubiese implicado pérdida de peso? Puede, pero no hay duda de que Kardashian no quería renunciar a este momento. Una vez más queda, en la noche de la gala Met y gracias a la estrella de la telerrealidad, la invitación a la conversación de si el momento más viral del evento debería implicar estos sacrificios en materia de salud e imagen corporal.

Incluso Kim, cambió su look, ya que su cabello cambió de color y en esta ocasión fue rubio y corto, pero perfectamente peinado, para que la relación con la actriz y modelo de la década de los 50 y 60 fuera inconfundible.

Este emblemático vestido fue pensado y elaborado a finales de los años 50, de hecho se le atribuye al famoso diseñador francés de Hollywood Jean Louis, aunque lo interesante de este vestido es que Marilyn Monroe lo utilizó para llevarle serenata al al presidente John F. Kennedy en su 45º cumpleaños en 1962.

El brillante look translúcido adornado con más de seis mil cristales, fue una completa sensación y más porque se presumió que ambos tenían un romance, aunque este no prosperó, por que JFK ya tenía una relación con Jacqueline Bouvier.

Curiosamente este vestido pasó por varios armarios y se dice que Monroe adquirió el vestido por más de mil dólares en 1960 y fue hasta 1999 que este vestido se vendió en una subasta por un millón de dólares.

Sin embargo, no fue hasta 2016 que el museo Ripley’s Believe It Or Not, lo adquirió y gracias a la buena relación que tiene Kim Kardashian con el museo, le prestaron el vestido para que en esta ocasión brillara y además mejorara su presentación del año pasado en el Met Gala 2021.