La fiebre del Mundial ha llegado oficialmente a Nueva York y lo ha hecho de una manera inesperada: a través de una intervención artística que convierte a la ciudad en una galería al aire libre. Veintitrés balones de fútbol gigantes, diseñados por destacados artistas contemporáneos, comenzaron a instalarse este mes en los cinco distritos de Nueva York y en varias ciudades de Nueva Jersey como parte de Art of the Game, un proyecto de arte público que celebra el deporte más popular del mundo desde una perspectiva creativa y urbana.
La iniciativa reúne a un grupo notable de artistas, entre ellos Katherine Bernhardt, Hank Willis Thomas, Eddie Martinez, Bony Ramirez, Tomokazu Matsuyama, Futura 2000 y Fred Wilson, cuyas obras suelen verse en museos de renombre internacional. Ahora, sus creaciones se integran al paisaje cotidiano de la región, acercando el arte contemporáneo a residentes y visitantes en espacios abiertos y accesibles.
Artistas de museo en el espacio público
La selección de artistas no es casual. Los participantes fueron nominados por líderes de instituciones como el Museo de Arte Moderno (MoMA), el Museo Metropolitano de Arte, el Museo Whitney de Arte Estadounidense, El Museo del Barrio y el Museo de Brooklyn, entre otros. Esta red de colaboración permitió que un concepto sencillo —convertir balones de fútbol en esculturas monumentales— evolucionara hacia un proyecto de gran escala con impacto cultural y comunitario.
Art of the Game fue desarrollado por ARTS 14C, una organización sin fines de lucro con sede en Jersey City dedicada a promover el arte contemporáneo y apoyar a artistas emergentes y establecidos.
Una instalación que abarca toda la región
Las esculturas se distribuyen en parques, plazas, centros de transporte y espacios públicos emblemáticos. En Nueva York, pueden encontrarse en Rockefeller Plaza, Pershing Square Plaza en Grand Central, Columbus Circle, Hudson Yards, Fordham Plaza en el Bronx, Paseo Park en Jackson Heights, el Museo de Brooklyn, la zona del Puente de Brooklyn y el Parque Comunitario SIUH en Staten Island.
En Nueva Jersey, las obras se exhiben en Jersey City, Newark, Hoboken, Asbury Park, New Brunswick y en las inmediaciones del MetLife Stadium, sede de la final de la Copa del Mundo el próximo mes. La instalación funciona así como una ruta artística que conecta barrios, ciudades y comunidades a través del fútbol y la creatividad.
Un legado impulsado por Agnes Gund
El proyecto también tiene un trasfondo emotivo. Según los organizadores, esta fue la última iniciativa filantrópica impulsada por Agnes Gund, reconocida mecenas de las artes, antes de su fallecimiento en septiembre pasado. Gund no financió directamente la instalación, pero desempeñó un papel fundamental al conectar a los organizadores con directores de museos, galerías y artistas, permitiendo que una idea modesta se transformara en una exposición regional de gran alcance.
Esculturas únicas
Cada obra parte de la estructura clásica de un balón de fútbol: 12 pentágonos y 20 hexágonos montados sobre acero inoxidable. A partir de esa base, cada artista desarrolló una propuesta distinta. Algunas esculturas presentan imágenes pintadas a mano, otras incorporan técnicas mixtas y varias utilizan impresiones de gran formato. El resultado es una colección diversa que refleja estilos, narrativas y enfoques muy diferentes.
Una exposición viva durante todo el verano
Las esculturas permanecerán expuestas hasta el Día del Trabajo. Algunas se convertirán en instalaciones permanentes, mientras que otras —incluidas las de Hank Willis Thomas, Katherine Bernhardt, Fred Wilson, Bony Ramirez y Tomokazu Matsuyama— serán subastadas a través de Christie’s. Los fondos recaudados se destinarán a los artistas y a programas de educación artística.
Una ruta artística del Mundial para recorrer la ciudad
Art of the Game invita a residentes y visitantes a explorar la ciudad desde una perspectiva distinta: 23 balones de fútbol gigantes, distribuidos en docenas de barrios, celebran el deporte rey y el poder del arte público para transformar los espacios urbanos. Es, en esencia, una experiencia veraniega que combina cultura, creatividad y espíritu deportivo en cada rincón de la región.
