El mes de octubre, que marca el inicio del año fiscal 2026, cerró con 30,651 cruces irregulares en la frontera entre Estados Unidos y México, una cifra que representa el nivel más bajo desde que se tiene registro en los últimos 55 años. Este descenso también supone una reducción del 29% respecto al récord previo más bajo para un mes de octubre, establecido en 2012 con 43,010 encuentros.
La CBP atribuye esta caída a las políticas migratorias implementadas por el presidente Donald Trump desde el inicio de su segundo mandato en enero de 2025. Entre las medidas más destacadas se encuentran el cierre de la frontera a la migración irregular, restricciones al asilo y el despliegue de fuerzas militares en zonas estratégicas.
Seis meses consecutivos sin liberaciones
La secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem, calificó los resultados como “históricos”, destacando que octubre fue el sexto mes consecutivo sin liberaciones de migrantes en territorio estadounidense.
“Esta es la frontera más segura que jamás haya habido”, afirmó Noem, subrayando el impacto de las nuevas directrices en el control migratorio.
Más de 100,000 detenciones desde enero
Desde el inicio del año, el gobierno ha detenido a 106,134 migrantes en la frontera sur, una cifra que contrasta con el promedio mensual de 155,485 encuentros registrado durante la administración de Joe Biden (2021–2025). Esto representa una reducción del 95% en el ritmo de aprehensiones, con un promedio diario de apenas 258 casos, es decir, menos de 11 por hora.
Año fiscal 2025: balance general
Durante el año fiscal 2025 —de octubre de 2024 a septiembre de 2025— se contabilizaron 237,565 cruces irregulares, lo que representa una caída del 87% frente al promedio de los cuatro años fiscales anteriores. El comisionado de la CBP, Rodney Scott, aseguró que el enfoque actual no se relajará:
“No estamos bajando la guardia. Estamos redoblando esfuerzos”, declaró.
Un giro en la política migratoria
Las cifras reflejan un cambio drástico en la gestión migratoria de Estados Unidos, con un enfoque más restrictivo y operativo. La administración Trump ha defendido estas medidas como necesarias para garantizar la seguridad nacional y frenar lo que considera una “crisis de ingreso irregular”.
