Cada vez son más frecuentes las llamadas inesperadas que buscan generar pánico en las personas para manipularlas. Suelen comenzar con una advertencia alarmante: un supuesto fraude con la tarjeta de crédito, un acceso no autorizado a la cuenta bancaria, una deuda de impuestos o la inminente suspensión de beneficios. El objetivo es siempre el mismo: provocar miedo para que la víctima actúe sin pensar.
Aunque quien llama pueda conocer datos personales como el nombre completo o el domicilio, esto no significa que sea confiable. Los estafadores compran o roban información para hacer que sus historias parezcan legítimas. Ante este tipo de situaciones, la Comisión Federal de Comercio (FTC) recuerda que la mejor defensa es mantener la calma y seguir pasos concretos para protegerse.
Reconocer la señal de alerta
El primer indicio de una posible estafa es el tono urgente. Los estafadores buscan que la persona no tenga tiempo de reflexionar. Afirman que pueden ayudar, pero su intención es obtener información personal, financiera o acceso a dispositivos.
La recomendación principal es no confiar en la llamada, por convincente que parezca. La urgencia, el miedo y la presión son herramientas comunes en este tipo de fraudes.
Obtener información básica y colgar
El primer paso ante una llamada sospechosa es recopilar algunos datos mínimos. Preguntar de qué compañía o banco supuestamente llaman y cuál es el problema que mencionan. Una vez obtenida esa información, la acción correcta es colgar.
Colgar no es descortés; es una medida de seguridad. Mantener la llamada abierta solo aumenta el riesgo de caer en la manipulación.
Verificar la información por cuenta propia
Después de colgar, es fundamental verificar la historia directamente con la entidad correspondiente. Para hacerlo de manera segura, se recomienda:
- • Usar la aplicación oficial o el sitio web del banco o compañía para contactar al departamento de fraude.
- • Llamar al número que aparece en un estado de cuenta reciente o en el dorso de la tarjeta.
- • Evitar confiar en los primeros resultados de búsqueda en internet, ya que los estafadores suelen pagar anuncios para posicionar números falsos en la parte superior.
Si la persona no tiene cuentas con la entidad que supuestamente llamó, eso es una señal aún más clara de que se trata de un intento de estafa.
Consultar con alguien de confianza
Ningún departamento legítimo de fraude pedirá mantener la llamada en secreto. Por eso, hablar con un familiar o amigo de confianza es una forma eficaz de obtener perspectiva y evitar decisiones impulsivas.
Compartir lo ocurrido permite detectar inconsistencias y confirmar si la situación tiene sentido o no.
Proteger la información personal
Independientemente de quién diga llamar, nunca se debe proporcionar información personal o de cuentas, permitir acceso remoto al teléfono o computadora, ni compartir códigos de verificación enviados por mensaje de texto o correo electrónico.
Los estafadores suelen insistir en que necesitan estos datos para “resolver el problema”, pero ninguna institución legítima solicita este tipo de información por teléfono de manera inesperada.
Reportar el intento de estafa
Si se sospecha que la llamada fue fraudulenta, es importante reportarla a la FTC a través de ReporteFraude.ftc.gov. . Cada reporte contribuye a identificar patrones, rastrear a los responsables y prevenir que más personas sean víctimas.
