A un mes de los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela, el país continúa enfrentando una crisis humanitaria sin precedentes. Las víctimas mortales superan las 5,300 y aún se desconoce cuántas personas permanecen desaparecidas. Decenas de familias siguen buscando entre los escombros a sus seres queridos, mientras aumentan las críticas a la respuesta del gobierno encabezado por Delcy Rodríguez.
La cifra más reciente, ofrecida por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, asciende a 5,398 muertos y 16,740 heridos. Sin embargo, organizaciones independientes y testigos locales advierten que el número real podría ser mucho mayor.
Fosas comunes y víctimas sin identificar
En el estado La Guaira, testigos informaron que víctimas sin identificar están siendo enterradas en fosas comunes abiertas recientemente en un cementerio municipal. La falta de recursos y la magnitud del desastre han obligado a las autoridades locales a realizar entierros masivos, mientras los familiares reclaman información y dignidad para sus muertos.
El gobierno no ha ofrecido datos oficiales sobre los desaparecidos, pero la iniciativa ciudadana “Desaparecidos Terremoto Venezuela” registra más de 29,000 personas sin localizar. Según cifras no confirmadas recibidas por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, el número podría ascender a 50,000.
La Guaira intenta levantarse entre los escombros
Superada la etapa más crítica de la emergencia, marcada por el olor a descomposición y la solidaridad ciudadana, La Guaira —la región más afectada por el doble terremoto— apenas muestra señales de recuperación. Los equipos internacionales de rescate han comenzado a retirarse del país, ante la disminución de posibilidades de encontrar sobrevivientes.
La maquinaria pesada, exigida por los guaireños en los primeros días, ahora se emplea para remover escombros y realizar el derrumbe controlado de edificios gravemente dañados. Mientras tanto, cientos de tiendas de campaña se despliegan por distintos puntos de la región, albergando a familias que perdieron sus viviendas o esperan la inspección de sus casas.
Sigue la búsqueda bajo los escombros
En la parroquia de Caraballeda, especialmente en los edificios conocidos como OPPE, familias enteras continúan buscando los restos de sus seres queridos. Entre túneles improvisados y altares levantados sobre el concreto, los sobrevivientes se niegan a abandonar la esperanza. La escena refleja el profundo dolor de una comunidad que, un mes después, sigue enfrentando la incertidumbre y el duelo.
El día de los terremotos
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), la secuencia sísmica se desarrolló de la siguiente manera:
- El primer terremoto ocurrió a las 6:04 p.m. cerca de San Felipe, con una magnitud de 7.2.
- Un minuto después, a las 6:05 p.m., se registró un segundo sismo cerca de Yumare, con una magnitud de 7.5.
- Los epicentros de ambos se ubicaron a unas 27.5 millas (44 kilómetros) de distancia entre sí.
La simultaneidad de los eventos y la densidad poblacional de las zonas afectadas explican la magnitud de la tragedia y la dificultad de las operaciones de rescate.
Un país en duelo y en búsqueda de respuestas
A pesar de los esfuerzos de organizaciones humanitarias y voluntarios, la reconstrucción avanza lentamente. La falta de transparencia en las cifras oficiales y la escasa coordinación institucional han generado frustración entre los ciudadanos. Venezuela enfrenta no solo la devastación física, sino también el desafío de sanar las heridas sociales y emocionales que dejó el desastre.
