En el marco de la atención preventiva de la salud femenina, la Dra. Jeannine Ann Villella, jefa de oncología ginecológica y directora del Instituto Oncológico Northwell en el Hospital Lenox Hill, destacó la importancia de mantener las consultas de rutina como la herramienta más eficaz para reducir riesgos y detectar de forma precoz cualquier anomalía en el sistema reproductivo.
Aunque la mayoría de las molestias pélvicas o menstruales responden a causas benignas, la especialista subraya que el seguimiento sistemático con el ginecólogo permite identificar cambios precancerosos e integrar antecedentes genéticos para proteger la salud a largo plazo.
Pilares esenciales para la salud ginecológica
La Dra. Villella señala cinco aspectos fundamentales que toda mujer debe considerar para la prevención y el cuidado continuo. Las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino —como la citología y el examen de VPH— permiten identificar alteraciones celulares antes de que se transformen en lesiones malignas. También se recomienda consultar sobre la vacuna contra el VPH.
El sangrado anormal, ya sea entre periodos, posterior a las relaciones sexuales o después de la menopausia, requiere atención médica inmediata. Asimismo, los antecedentes familiares de cáncer de ovario, mama, útero o colorrectal pueden indicar síndromes hereditarios, como las mutaciones BRCA o el síndrome de Lynch, que justifican protocolos de detección personalizados.
Molestias persistentes como hinchazón abdominal, dolor pélvico o sensación de saciedad rápida deben ser evaluadas, ya que no existe un cribado rutinario para el cáncer de ovario en mujeres de riesgo promedio. La atención ginecológica también debe mantenerse tras la menopausia, abordando posibles sangrados y síntomas asociados a esta etapa para preservar la calidad de vida.
La importancia del chequeo preventivo
La especialista concluye que construir una relación de confianza con el ginecólogo constituye una inversión prioritaria en la salud a largo plazo. Instó a las mujeres a no postergar sus revisiones anuales ni ignorar cambios corporales significativos, recordando que la prevención sigue siendo la mejor estrategia para reducir la incidencia y mejorar el pronóstico del cáncer ginecológico.
