Los nombres que se pueden cambiar

Columnistas

Ramon Velasquez Gil

Al nacimiento de un niño le siguen, además de la alegría y celebración por la llegada del mismo, algunas diligencias legales, entre las cuales está la de designarle un nombre

Es este un paso que muchos padres toman a la ligera sin tomar en cuenta que aquel hijo es quien llevará a cuestas, toda su vida, el buen o mal nombre que sus padres decidieron.

A Dios gracias, nuestras leyes en Venezuela contemplan el poderse cambiar el nombre, cuando este sea contrario a normas de la moral, a las buenas costumbres o al orden público; contrario a una religión o que someta al escarnio publico, a la persona que porte ese nombre.

Es así entonces, que cuando el caso lo amerita,  el juez puede, de mero derecho, es decir sin prueba alguna más que la partida de nacimiento, cambiar el nombre a la persona que lo solicite para sí mismo o para un menor hijo.

Tuve algunos casos por esta razón, de los cuales describiré dos:

Era una pareja de esposos en la que el esposo..era un fanático religioso evangélico, que quería ponerle un nombre «Bíblico» al hijo por nacer con su esposa embarazada, quien no era fanática religiosa si no que profesaba la religión católica..

Ella no aceptaba en absoluto aquel nombre, si no un nombre “normal” para su hijo por nacer.

Bueno,  ella se vio con problemas en el parto y tuvo que estar una semana más de lo normal en el hospital. Tiempo este que el esposo aprovechó para presentar al niño con el nombre «bíblico» que él quería.

Como es de imaginar, la esposa al enterarse lo amenazó con divorciarse si no cambiaba el nombre al niño inmediatamente. El hombre llegó a mi oficina bien asustado. Quería cambiar el nombre al niño lo mas rápido posible y me contó la situación.

No hay problema amigo, por supuesto que se puede por diferencias religiosas ¿Y qué nombre nuevo le desea poner? Le pregunté. 

Puede ser Ramon, me respondió. 

¿Queé? Ni a mi me gusta ese nombre – le respondí. 

“Es que San Ramon es el santo de las mujeres embarazadas” – me contestó él.

Bueno, allí me enteré de que mi nombre representaba a las mujeres embarazadas y a los niños recién nacidos.

Entonces procedimos con el cambio de nombre ante el ciudadano Juez.

Otro

Fue el caso de un niño de familia italiana a quien le pusieron por nombre: Mariconi. Ya también se pueden imaginar lo que sufría aquel pobre niño cuando fue a la escuela. Todos sabemos lo crueles que suelen ser los niños en edad escolar. 

La maestra citó a los padres y les recomendó cambiar el nombre de aquel niño, por el cual los demás niños, ya en quinto y sexto grado se burlaban de él.

Así entonces, los padres buscaron mis servicios a ver si se podía cambiarle el nombre a su hijo.

“Claro que si” – les respondí. En Italia quizás no, pero aquí, se toma como contrario a las buenas costumbres y es procedente poder cambiarlo.  Y procedimos a solicitar el cambio de nombre ante el Juez.

Eso si, de todos modos tuvieron que cambiar de escuela al niño.

Sea este un mensaje a los padres sobre que tengan buen cuidado a la hora de poner el nombre al hijo recién nacido. Y sobre todo que sea de mutuo acuerdo entre los dos.

Saludos