Murió una leyenda del futbol Comenzó un mito: Maradona

Deportes

Sus dos goles contra Inglaterra en el Mundial de 1986, lo sembraron para siempre en el corazón de los aficionados de todo el mundo

Apolinar Martínez

¿Qué convierte a un jugador de fútbol en el mejor de todos los tiempos?

¿Acaso, los títulos mundiales, los goles anotados o el número de partidos realizados?

Definitivamente no deben ser estos los elementos a tomar en consideración, porque de serlo Pelé, con tres campeonatos mundiales obtenidos para Brasil y más de mil goles sembrados en las redes contrarias no tendría discusión como el número uno.

Cristiano Ronaldo o Lionel Messi, máquinas hacedoras de goles y dueños de muchos más títulos que el argentino tendrían que estar en esa contienda. Tristemente ni el portugués ni el argentino Messi han logrado ceñirse la corona mundial con sus países.

La magia de Maradona

Así como “la pelota sigue al goleador”, expresión del excelente jugador Jorge Valdano, para indicar que existe como un extraño magnetismo que cumple la propia pelota para ofrecérsele a quién la va a convertir en tanto, existen asimismo situaciones, momentos, que vuelcan toda su fuerza en el jugador que se convertirá en figura del encuentro.

Y así pasó con Diego Armando en el equipo en el que le tocara jugar: Argentina Junior y Boca Junior en la propia Argentina. Barcelona en Espana, Napoli en Italia, Sevilla nuevamente en España, y sus clubes argentinos de retiro Newells y Argentina Juniors, donde colgó sus botas como jugador en 1.997

Esos fueron y actuaciones memorables: Campeón en Argentina, 1981. Copa del Rey en España 1983. Supercopa de España 1983. Copa de la Liga de España 1983

La locura del Napoli

Pero donde Maradona sacó todo su esplendor fue en su desempeño con el club italiano Napoli, hasta su llegada un conjunto mediocre.

Maradona hizo una revolución en el camerino volvió loca a la hinchada.

Le enseño que tras él no existía sino la victoria y ello se tradujo en la obtención, dos veces la Liga Italiana (1987, 199); Copa de Italia (1987) Supercopa Italiana (1990)

Un mundial para la historia

Pero sería el Mundial celebrado en México, 1986, la consagración universal de Diego Armando. Sólo dos goles le bastaron para sembrar su nombre en el fastuoso mundo del futbol. Fueron dos goles que además tuvieron la particularidad de haber sido logrados ante Inglaterra, que en esos momentos enfrentaba a la Argentina por la posesión de las Islas Malvinas.

Fue el de Junio de 1986. Maradona consiguió el llamado “gol de la mano de Dios”, al empujar la pelota a la red con el puño y no ser visto por el árbitro. Pero luego anotó  mejor gol de la historia de los mundiales: envió la pelota al fondo de la red luego de eludir a 5 jugadores ingleses y al arquero. El seleccionado argentino ganó el encuentro 2-1 en camino a su segundo título mundial. Maradona anotó 5 goles y fue elegido el mejor jugador del torneo. Era su consagración como el mejor del mundo.

La Iglesia Maradoniana

Y como corolario de la actuación futbolística de este jugador a quien los aficionados perdonaron u olvidaron su vida llena de problemas, con drogar y alcohol incluido, que le llevaron hasta prisión, suspensión y rechazo por las organizaciones internacionales (lo que le obligó a dirigir en la lejana China). Sus seguidores crearon una religión maradoniana, con credos y mandamientos, que medio en broma, medio en serio, logró adeptos un muchos lugares y fue criticada por la Iglesia Católica.

Bastaría con que viéramos los “diez mandamientos” de su particular religión

La pelota nunca se ensucia.

Amo el fútbol por encima de todo.

Declara el amor incondicional por Diego y la belleza del fútbol.

Defiende la camiseta de Argentina.

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Honra los templos donde jugaba y sus camisas sagradas.

No proclames a Diego como miembro de un solo equipo.

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Haz de Diego tu segundo nombre y nombra a tu primer hijo Diego.

Y ahora es mito

Ha terminado la vida terrenal de un excepcional jugador, ahora se abre el espacio para que comience el mito