Arquitecto italiano combina el vértigo con cálida paz en rascacielos de Manhattan

Espectáculo

El 432 de Park Avenue, el tercer rascacielos más alto de Manhattan, aloja un apartamento remodelado recientemente por el arquitecto italiano Mateo Nunziati, en una de las plantas superiores con una superficie de 767 m2. 

“El centro del proyecto de interiorismo – explica Nunziati a Magazine Lifestyle- es precisamente la apertura hacia la ciudad. Consideré las icónicas ventanas de la arquitectura proyectada por Rafael Viñoly como inmensas pinturas de arte que decoran las paredes. Los grandes ventanales cuadrados son como decoraciones que cambian constantemente, muestran las luces de la ciudad que nunca duerme. Por eso el interior es muy esencial, elegante y calmado, porque el gran dinamismo e iconicidad es la ciudad de Nueva York.”

La madera se erige en uno de los materiales protagonistas, con capacidad de aportar gran calidez a un ambiente doméstico abierto a los cuatro vientos. El revestimiento del suelo es un diseño del propio Matteo Nunziati para Listone Giordano, y se inspira en la pintura de Piet Mondrian en el Nueva York de 1940. “Mondrian –señala el arquitecto- dedicó sus obras a Nueva York. El pavimento Fox Trot es de roble oscuro y el formato de los cuadrados de diferentes tamaños encaja entre sí y recuerda el entrelazado de los bloques de rascacielos de Midtown. Busca el equilibrio entre elegancia severa y gran contemporaneidad, perfecto para el lenguaje de este proyecto”.

La madera también viste cada una de las grandes ventanas de 10 metros cuadrados, el elemento distintivo del edificio. Los marcos de eucalipto realzan las aberturas e incorporan el sistema de climatización, iluminación led y cortinajes automatizados. En el generoso alfeizar de cada una se ha dispuesto una bancada acolchada y tapizada con jacquard de seda blanco, desde donde disfrutar en primera fila del espectacular escenario.

En la elección de mobiliario prima el diseño italiano contemporáneo de tono atemporal, con algunas piezas creadas por el propio Nunziati. En su conjunto el interiorismo persigue, según su autor, “una atmosfera de paz y serenidad que contrasta con el movimiento que se percibe fuera de la ventana”.

El rascacielos, concluido en el año 2015 -con 96 plantas y una altura 426 m- es obra del arquitecto Rafael Viñoly. Su diseño esencial y sobrio se fundamenta en un elemento recurrente, el cuadrado. En el cruce con la calle 57, forma parte del skyline de Manhattan desde el corazón mismo de la isla. Los residentes del 432 de Park Avenue disponen de áreas comunes que incluyen salas de billar con biblioteca, de cine, de reuniones, de juegos para niños o una enoteca con temperatura controlada.

Las plantas 16 y 18 alojan el área de fitness, sauna, baño turco, jacuzzi, sala de yoga, de masajes y piscina de 23 metros. En la planta 12 se encuentra el restaurante regentado por Shaun Hergatt (chef con estrella Michelin), de uso exclusivo para los residentes del rascacielos y sus invitados, con servicio de catering.

Para el arquitecto Rafael Vinyoli, el rascacielos es en sí mismo una expresión de las cualidades de la trama de Manhattan. Hoy tenemos asimilada su tipología como una construcción inherente a esa isla de los prodigios. Sin embargo, la ingeniería que los mantiene erguidos sigue resultando sorprendente. En este caso consiste en una cuadrícula regular de elementos de hormigón que dan lugar a una canasta abierta, dentro de la cual se apilan siete “edificios independientes”, con espacios intersticiales. Esto permite la desviación de las presiones del viento y logra su estabilidad estructural.