Take Me Out … pero al teatro

El rinconcito newyorquino

Tal vez no me crean cuando les digo que en toda mi vida solo he visto una obra de teatro; no recuerdo el nombre, ni la trama, ni en qué año fue, solo sé que estaba muy pequeña y las imprecisas imágenes que me llegan a la mente de aquel evento, me parecen geniales.

Podría excusarme diciendo que no había teatros muy cerca de mi casa, que no tenía tiempo o dinero para ir o que, cuando quise, la terrible situación económica de Venezuela impedía llevar a cabo este tipo de presentaciones.

Pero ahora vivo en New York y Broadway me queda casi a la vuelta de la esquina, lo que significa que tengo como en bandeja de plata la posibilidad de asistir a los mejores espectáculos teatrales del mundo.

Así que me dispuse a investigar cuáles habría próximamente y me encontré con una joya: Take Me Out (llévame, en español).

La historia se centra en Darren Lemming, un exitoso jugador de béisbol profesional y las consecuencias de haber anunciado que es gay.

Se desatan olas de opiniones y entre los compañeros de equipo se abren debates con respecto al racismo, clasismo, la masculinidad y, por supuesto, la homofobia, a lo largo de escenas que contienen diálogos interesantes y divertidos.

Hace 20 años se estrenaba esta divertida obra que supongo no fue tan fácil de aceptar para muchos, y aunque los temas que se tocan en ella siguen siendo algo controversiales en la actualidad, creo que este el momento perfecto para traerla de vuelta y servir como medio para educar mientras entretiene.

Aun no es un hecho, pero es muy probable que en un par de semanas me encuentre en el Hayes Teather disfrutando de Take Me Out, para tachar otra actividad de mi lista de “cosas por hacer antes de morir” y quizás, eso de ir a ver obras de teatro lo vuelva un pasatiempo.