Cerca de 150 residentes se reunieron el sábado por la mañana en Verdi Square para solicitar a la ciudad que detenga temporalmente el proyecto de carriles bici propuesto para West 72nd Street. Los manifestantes expresaron preocupación por el proceso de planificación y por los posibles efectos en peatones, personas mayores y residentes en general.
El Departamento de Transporte de la Ciudad de Nueva York (DOT) ha planteado la instalación de dos carriles bici entre Central Park West y Riverside Boulevard, lo que reduciría la vía de cuatro a dos carriles para vehículos motorizados. Según la agencia, esta conexión uniría el circuito de Central Park con la Hudson River Greenway y sería el único cruce protegido de este tipo en el distrito de Community Board 7.
Sin embargo, la acera frente a la estación de metro de la calle 72 se convirtió en el punto de encuentro de quienes piden poner el proyecto en pausa. Con pancartas y consignas como “Pause the Plan” y “Pedestrian Safety Comes First”, los residentes reclamaron más tiempo, más opciones y un proceso más inclusivo.
Un plan respaldado por el DOT
El proyecto cuenta con el apoyo del Comité de Transporte de Community Board 7 y está previsto que llegue a la junta completa para una votación consultiva. El comisionado del DOT, Mike Flynn, ha señalado que un carril bici protegido y bidireccional en la calle 72 permitiría una conexión segura y continua entre los principales corredores ciclistas de Manhattan.
Los críticos, sin embargo, temen que la calle —ya concurrida— se convierta en un corredor ciclista que atraiga más bicicletas y aumente el riesgo para los peatones. También señalan que la propuesta podría limitar el acceso directo a la acera y complicar las operaciones de carga, descarga y movilidad de residentes y comercios.
Preocupaciones por la seguridad peatonal
Algunos residentes consideran que el plan no contempla adecuadamente las necesidades de personas mayores, usuarios de transporte público o personas con movilidad reducida. Michelle Kaufman, de 72 años, expresó que el diseño no garantiza cruces seguros, acceso a autobuses ni espacio suficiente para las actividades cotidianas del vecindario.
El DOT, por su parte, sostiene que los carriles bici protegidos han demostrado reducir lesiones tanto en adultos mayores como en otros peatones. La agencia cita una disminución del 22% en lesiones de personas mayores en calles con infraestructura ciclista protegida.
El DOT también afirma que el rediseño permitiría mantener el acceso mediante ajustes en la regulación de bordillos, zonas de carga y cambios en el estacionamiento para mejorar la rotación de vehículos.
El debate sobre las e‑bikes
Entre las preocupaciones más repetidas estuvo el aumento de bicicletas eléctricas. Michael Bretholz, padre de tres niños, relató incidentes previos con e‑bikes circulando en sentido contrario y expresó temor por la seguridad de familias y personas con discapacidades. Aunque apoya los carriles bici, considera que la calle 72 no es el lugar adecuado para atraer más tráfico ciclista.
Otros residentes, como Nora Singer, compararon el impacto potencial del proyecto con intervenciones urbanas históricas que alteraron barrios funcionales. Singer teme que la calle se convierta en una “autopista ciclista” que modifique la dinámica del vecindario.
Preocupaciones
Kathryn Amira señaló que los carriles bici bidireccionales pueden dificultar la orientación de personas con problemas de visión. Explicó que evaluar el tráfico ciclista en ambos sentidos puede ser complejo y que acompañar a una persona con discapacidad a cruzar la calle requeriría mayor atención y tiempo.
Amira también expresó inquietud por el posible aumento de bicicletas estacionadas en las aceras, lo que podría generar obstáculos adicionales para peatones.
Argumentos a favor de los carriles bici
Organizaciones como Bike New York han defendido el proyecto, afirmando que un espacio dedicado y predecible para ciclistas reduce conflictos con automóviles y mejora la seguridad general del corredor. El DOT también ha señalado que la intersección de West 72nd Street con Riverside Drive se encuentra entre el 10% de las más peligrosas de Manhattan, especialmente para personas mayores.
Los críticos, sin embargo, creen que más bicicletas podrían generar más colisiones y riesgos, y que la solución no debe empeorar la movilidad peatonal.
Un debate que continúa
El proyecto sigue avanzando en el proceso de revisión comunitaria, y la votación de la junta será un paso clave para determinar su futuro. Mientras tanto, los residentes continúan organizándose para expresar sus preocupaciones y pedir que el plan se revise, se modifique o se posponga.
