Los hospitales de Nueva York que participan en el programa federal 340B Drug Pricing Program enfrentan un renovado escrutinio tras la publicación de un estudio que sugiere que parte de los ahorros obtenidos mediante descuentos en medicamentos se estaría destinando a inversiones financieras, en lugar de a servicios directos para pacientes. Las conclusiones surgen en un momento en que legisladores estatales impulsan medidas para ampliar las protecciones del programa.
La investigación fue realizada por Lisa Grabert, profesora de políticas de salud en la Universidad de Marquette, quien analizó informes de costos hospitalarios de 2023 y datos financieros estatales.
Cómo funciona el programa 340B y qué reveló el análisis
El programa 340B permite que hospitales sin fines de lucro y centros de atención para poblaciones vulnerables adquieran medicamentos ambulatorios con importantes descuentos, conservando la diferencia entre el precio reducido y el reembolso de los seguros.
Según Grabert, los datos muestran que algunos hospitales estarían priorizando el crecimiento financiero por encima de beneficios directos para los pacientes. Su análisis indica que los hospitales participantes en 340B en Nueva York invirtieron aproximadamente un 42 % más de sus ingresos en activos financieros que los hospitales que no forman parte del programa.
Estas inversiones incluyen bonos y acciones orientadas a generar ingresos adicionales para los sistemas hospitalarios.
Sin aumentos significativos en atención caritativa
El estudio también señala que los hospitales 340B no reportaron incrementos significativos en atención caritativa en comparación con sus pares. Además, recurrieron con mayor frecuencia a personal contratado, con un promedio de 57 % más empleados equivalentes a tiempo completo bajo contratos externos.
Grabert concluye que, pese a los mayores flujos de ingresos, “los hospitales 340B de Nueva York brindaron una atención caritativa que no fue diferente, en promedio, a la de los hospitales que no participan en el programa”.
Diferencias marcadas en ingresos e inversiones
El análisis muestra variaciones amplias entre instituciones. En un caso comparativo, los hospitales 340B promediaron 191 millones de dólares en ingresos por inversiones, frente a 95.4 millones en hospitales no 340B. Otro hallazgo indica que los grandes sistemas hospitalarios participantes registraron ingresos promedio de 932 millones de dólares, más del doble que sus contrapartes fuera del programa.
Sin embargo, los hospitales no están obligados a revelar cómo se asignan internamente los ingresos provenientes del programa, lo que limita la transparencia. “No hay forma de seguir el flujo de dólares”, señaló Grabert. “No sabemos cuánto generan individualmente… y hasta que no se conozca, es difícil identificar dónde están los problemas y dónde deberían dirigirse las reformas”.
Debate sobre regulación y transparencia en el uso de fondos
Grabert argumenta que la falta de regulación sobre el uso de los ingresos del programa, sumada a la posibilidad de mantener privadas las transacciones, crea un escenario en el que los incentivos pueden inclinarse hacia la inversión financiera en lugar de la atención directa al paciente.
Las conclusiones del estudio llegan mientras legisladores estatales debaten un proyecto de ley que ampliaría las protecciones para los proveedores 340B.
Legislación en curso para proteger el acceso a medicamentos
El proyecto, patrocinado por el senador estatal Gustavo Rivera, representante del Bronx, busca impedir que fabricantes de medicamentos y administradores de beneficios farmacéuticos limiten el acceso de los hospitales a medicamentos con descuento o impongan condiciones distintas a las aplicadas a entidades no 340B.
En una declaración pública, Rivera describió el programa como “un salvavidas esencial de apoyo financiero para los proveedores de la red de seguridad”. El proyecto ya avanzó en comité y fue incluido en la propuesta presupuestaria del Senado, según los registros legislativos.
Un programa con objetivos sociales y resultados en debate
El programa 340B fue creado en 1992 con el propósito de ampliar el acceso a la atención para pacientes de bajos ingresos. Sin embargo, la investigación de Grabert sugiere una brecha entre la intención original y los resultados observados en Nueva York, señalando una tendencia hacia la consolidación financiera dentro de los sistemas hospitalarios.
