Después de un invierno especialmente persistente, Nueva York vivió el lunes un cambio notable: Central Park alcanzó los 70 grados Fahrenheit por primera vez desde el 19 de octubre del año pasado. Han pasado 141 días desde la última vez que la ciudad registró una temperatura tan templada, un intervalo que refleja la intensidad y duración de la temporada fría.
El ascenso térmico marcó un respiro bienvenido para residentes y visitantes, que pudieron disfrutar de un ambiente primaveral anticipado en pleno mes de marzo.
Semana con temperaturas agradables, pero de corta duración
El lunes no fue un caso aislado. Las previsiones indican que las temperaturas se mantendrán entre los 60 y 70 grados hasta el miércoles, ofreciendo varios días consecutivos de clima suave. Este tramo cálido permitirá disfrutar de actividades al aire libre y dará un anticipo de lo que traerá la nueva estación.
Sin embargo, este paréntesis no será permanente. A partir del viernes, se espera un descenso significativo, con máximas que volverán a situarse en los 40 grados, recordatorio de que el invierno aún no ha terminado oficialmente.
La primavera se acerca, pero el invierno no se ha despedido
Aunque el ambiente de estos días pueda sugerir lo contrario, la primavera aún no ha comenzado. Su inicio oficial será el 20 de marzo, fecha en la que la ciudad dejará atrás la estación fría según el calendario astronómico.
Hasta entonces, es probable que se alternen jornadas templadas con regresos puntuales al frío, un patrón habitual en la transición entre estaciones en el noreste del país.
Una invitación a disfrutar del clima mientras dure
El breve episodio de temperaturas primaverales ofrece una oportunidad para salir, caminar, visitar los parques y aprovechar la luz más cálida que empieza a instalarse en la ciudad. Aunque el frío regresará pronto, estos días funcionan como un recordatorio de que la primavera está cada vez más cerca y que los días gélidos tienen los días contados.
