Mercer Labs, conocido por sus propuestas inmersivas que fusionan arte y tecnología, ha incorporado una nueva experiencia sensorial a su exposición “Maestros y las máquinas”. La instalación, inaugurada el 24 de abril y titulada “The Engine”, propone un viaje perceptivo que desafía la orientación, el sentido del espacio y la manera en que el visitante procesa lo que ve.
Concebida por el artista Roy Nachum, reconocido por su trabajo visual en la portada de Rihanna, la sala se integra como un componente clave dentro del recorrido del museo en el Bajo Manhattan, aportando una pausa introspectiva en medio de un entorno dominado por estímulos tecnológicos.
Un espacio que desestabiliza la percepción
“The Engine” no busca impresionar únicamente por lo que muestra, sino por lo que provoca. La habitación está diseñada para ralentizar deliberadamente la percepción del visitante y generar una sensación de desorientación controlada. Las superficies reflejadas fragmentan el espacio, multiplicando imágenes y distorsionando la escala hasta el punto de que resulta imposible determinar dónde terminan las paredes o cuán grande es realmente la sala.
El objetivo es claro: obligar al visitante a cuestionar su propio sentido de dirección y la manera en que interpreta el entorno inmediato.
Una pantalla envolvente que transforma el tiempo
El corazón de la instalación es una pantalla continua de gran formato que rodea la habitación con paisajes en constante transformación. Los patrones, partículas e imágenes se repiten, se rompen y se reconfiguran sin seguir un ciclo evidente. No hay un bucle reconocible ni una narrativa lineal, lo que genera la sensación de que el tiempo se estira, se suspende y se vuelve ligeramente inestable.
Esta tensión entre movimiento y quietud, entre claridad y confusión, define la esencia de “The Engine”. La experiencia invita a detenerse, respirar y recalibrar los sentidos antes de continuar con el resto del recorrido.
Reinicio sensorial
Dentro de “Maestros y las máquinas”, la instalación funciona como un punto de inflexión. Mientras el resto de la exposición explora cómo artistas icónicos de la historia podrían haber creado con herramientas tecnológicas actuales —incluyendo robótica, entornos receptivos y sonido 4D—, “The Engine” dirige la mirada hacia adentro.
El proyecto global cuenta con colaboradores de alto perfil, entre ellos el productor Timbaland, así como socios de diseño y audio como Bang & Olufsen y Teenage Engineering. Sin embargo, esta sala destaca por su enfoque introspectivo, más silencioso y meditativo, que contrasta con la intensidad del resto del recorrido.
Una experiencia inmersiva que invita a la reflexión
Aunque la instalación es inmersiva, no busca abrumar. Su propósito es generar un espacio liminal, ligeramente desconcertante, que obliga al visitante a detenerse y reconsiderar su relación con el entorno. Es un momento de pausa dentro de un museo que celebra la innovación, la creatividad y la interacción entre arte y tecnología.
“The Engine” se posiciona así como una de las propuestas más singulares de Mercer Labs, una experiencia que no solo se observa, sino que se siente y se procesa a un ritmo distinto.
