Juan Eduardo Fernández “Juanette”
Hay canciones que nacen de una idea y otras que nacen de una vida entera repartida entre ciudades. Foreigner, el nuevo EP de la cantautora catalana Meïa Santiago, pertenece claramente al segundo grupo.
Nacida en Barcelona y con una trayectoria que la ha llevado a vivir entre Nueva York y, ahora, Londres, Meïa ha construido su carrera artística —cantante, compositora, actriz e intérprete— a partir de ese movimiento constante entre culturas e idiomas. Esa experiencia, dice, no solo ha moldeado su vida, sino también la manera en que escribe, interpreta y entiende la música. Y es precisamente esa idea la que da título y sentido a su nuevo trabajo: tarde o temprano, todos nos convertimos en extranjeros.
De «Love Is a Rose» a «Foreigner»
No es la primera vez que Meïa apuesta por canciones cargadas de introspección. El pasado mes de abril, esta misma redacción se hizo eco de «Love Is a Rose», su single anterior, un tema pop con reminiscencias de los años 90 inspirado en el poema The Gift de Mary Oliver, y en el que la artista reflexionaba sobre el amor como algo frágil, bello y lleno de contrastes. Aquella canción marcó su tercera colaboración con el productor Morris Hayes, histórico teclista y director musical de Prince durante más de dos décadas, y contó también con la participación de Kip Blackshire, vocalista de Prince, y del guitarrista Jordi Izquierdo Santiago, hermano de la propia artista.
Ese vínculo con Hayes se mantiene en Foreigner, el EP que la artista presenta ahora y cuyo primer sencillo, «Wild Ride», ya está disponible en todas las plataformas desde finales de junio. Producida también por Hayes, la canción fusiona reggae, pop y soul y toma como punto de partida el imaginario de las road movies clásicas: dos amantes en un viaje donde mandan la libertad, la espontaneidad y el carpe diem. Según cuenta la propia Meïa, la canción nace también de algo profundamente personal, de esos viajes en coche que se transforman, gracias a la canción adecuada, en recuerdos imborrables.
Puedes escuchar «Wild Ride» en Spotify aquí: open.spotify.com/artist/0tb6GcqpptRGXgdYkEkxt1
Un EP inspirado en una escritora turca
Pero es en el tema que da nombre al EP, «Foreigner», donde el proyecto revela su ambición más honda. Meïa ha compartido que la canción está inspirada en Nation of Strangers: Rebuilding Home in the 21st Century, el más reciente libro de la escritora y pensadora política turca Ece Temelkuran, finalista del Women’s Prize for Non-Fiction. En esa obra, estructurada como una serie de cartas dirigidas a «querido extraño», Temelkuran reflexiona sobre el exilio, el desarraigo y la posibilidad de reconstruir la idea de hogar en un mundo cada vez más marcado por la movilidad forzada y elegida.
Esa lectura, explica Meïa, no se limita a la política o a las guerras como causas de desplazamiento. La canción quiere hablar de algo más amplio: de cómo los propios estilos de vida contemporáneos —las oportunidades laborales fuera del país de origen, las visas para nómadas digitales, quienes se marchan porque ya no se sienten cómodos con las políticas de su país o, en un futuro no tan lejano, la crisis climática— están convirtiendo la movilidad en una parte cada vez más central de la experiencia humana.
Es interesante, además, el propio proceso de elección del título. La artista ha contado que descartó la palabra «immigrant» porque quería centrarse en la experiencia de la pertenencia y en su redefinición, más que en la connotación legal o política del término. «Stranger» le parecía más cercano, pero fue la lectura del libro de Temelkuran la que terminó inclinando la balanza hacia «Foreigner», una palabra que, según explica, recoge mejor su propia experiencia de haber vivido entre culturas distintas a la suya de origen.
Tres canciones, un mismo viaje
El EP ya está disponible y se completa con los temas «Foreigner» y «Sweet Devotion», además de «Wild Ride». Según el propio material de prensa de la artista, el disco concluye con voces en distintos idiomas que se unen en un mismo momento musical, como celebración de la diversidad y recordatorio de que las diferencias no son barreras, sino parte de lo que nos hace humanos.
Más que una declaración política, Foreigner se plantea como una invitación a algo más sencillo y a la vez más difícil: reconocer que la empatía nos une y que, como especie, compartimos un mismo planeta que debemos aprender a proteger, a veces incluso de nosotros mismos.
«Nadie es extranjero para siempre», dice el lema que acompaña el proyecto. Escuchando «Wild Ride» —y ya con el resto del EP disponible— cuesta no darle la razón.
