Este miércoles se cumplieron 10 años de que Barack Obama anunciara DACA, un alivio que ha permitido a muchos de ellos trabajar de forma legal, estudiar y no ser expulsados del país temporalmente, pero que sigue siendo amenazado en las cortes y cuyo futuro es incierto.
Los dreamers no tienen ni vida, ni sueños de largo plazo. “Porque no podemos”, dice Lujano. “Nuestros permisos de trabajo duran dos años. Y seis meses antes de que venzan debemos solicitar una nueva tarjeta y esperar, nerviosos, que llegue a tiempo porque de lo contrario perdemos nuestros empleos”.
Al término del primer trimestre del año fiscal 2022 (31 de diciembre), la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS) tenía pendientes de resolver 121,592 solicitudes de permiso de trabajo (Formulario I-765) de dreamers.
No hay datos del segundo trimestre reflejados en la base de datos de la agencia, pero abogados consultados por Univision Noticias advierten que las demoras persisten.
“No es sano para nuestra estabilidad emocional vivir en un ambiente de corto plazo. Nadie debería crecer de esa manera. Yo lo he hecho toda mi vida y puedo decirle que no es para nada conveniente, sobre todo si se es madre y una tiene que velar por el bienestar de un niño de cinco meses”, agrega.
De 2012 a la fecha, los ‘dreamers’ han aumentado sus ingresos más de cinco veces, según un reporte de Fwrd.us, una coalición que presiona para lograr el camino a la ciudadanía de estos inmigrantes.
Según un reporte del Center for American Progress (CAP, en inglés), 202,500 receptores DACA y 131,300 extranjeros adscritos al Estado de Protección Temporal (TPS) de El Salvador, Haití y Honduras, fueron trabajadores esenciales en colegios, supermercados, granjas y otros servicios.
Al menos 27,000 ‘dreamers’ tienen distintas habilidades para atender como médicos y personal de enfermería y pusieron en riesgo su salud durante los primeros brotes de COVID-19.
El 99% de los beneficiarios de DACA se ha graduado de escuela secundaria, agrega el reporte, mientras que el 47% ha completado alguna educación universitaria, como el caso de Jessica, quien también se encuentra entre el 42% de los que tienen hijos estadounidenses.
