Los investigadores del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), parte de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), crearon una técnica que aumentaría la eficacia de los tratamientos de inmunoterapia con células T, como la terapia de células T con receptores quiméricos para antígenos (CAR-T), para tratar los tumores sólidos.
Las células T son glóbulos blancos especializados del sistema inmunitario que eliminan las células infectadas o anormales. En los estudios con animales, las terapias con células T fueron eficaces para tratar el cáncer de cuello uterino y el neuroblastoma, un tipo común de tumor sólido infantil.
Los hallazgosNotificación de salida de los científicos se publicaron el 1 de noviembre de 2023 en la revista Clinical Cancer Research.
La terapia de células T con CAR o CAR-T, es un tipo de inmunoterapia por la que las células T se diseñan en el laboratorio mediante ingeniería genética para dirigirlas a los tumores y destruirlos.
La terapia CAR-T tiene éxito en el tratamiento de los cánceres de la sangre, pero no suele funcionar bien en los tumores sólidos.
A fin de mejorar la eficacia de esta terapia contra los tumores sólidos, los investigadores del Centro de Investigación Oncológica del NCI modificaron por ingeniería genética las células T (CAR-T y TCR-T, otro tipo de receptor inmunoterapéutico) para transportar citocinas, unas proteínas que aumentan la actividad de las células T.
En los estudios de laboratorio, las CAR-T y las TCR-T modificadas para expresar las citocinas IL-15 e IL-21 en la superficie celular destruyeron muchas más células cancerosas que las células T con una sola de estas citocinas o sin ninguna citocina.
En las investigaciones anteriores, se observó que tratar a las personas con grandes cantidades de citocinas produce efectos secundarios graves y potencialmente mortales.
Con esta nueva técnica, se dirige el aumento de citocinas de una manera mucho más específica.
En un modelo murino del cáncer de cuello uterino, las células T que transportaban ambas citocinas achicaron los tumores por completo en 4 de 5 ratones, en comparación con solo 1 de 5 ratones que recibieron las células T con una sola citocina. Además, los ratones que recibieron las células T con ambas citocinas vivieron más que los ratones que recibieron las células T con una sola citocina.
Esta técnica también demostró posibilidades en los modelos murinos del neuroblastoma infantil, un tipo de cáncer que es difícil de tratar y para el que se necesitan nuevos tratamientos con urgencia.
En estos modelos, el tratamiento con las células T que tenían ambas citocinas achicaron los tumores mucho más que el tratamiento con las células T que tenían una citocina o ninguna citocina. En los modelos de cáncer de cuello uterino y de neuroblastoma, las células T con ambas citocinas no causaron efectos secundarios graves.
Los investigadores continuarán probando la eficacia de las terapias con células T que expresan IL-15 y IL-21 en los estudios de laboratorio y con modelos animales de otros tumores sólidos para que sea posible trasladar esta técnica a estudios clínicos en personas dentro de los próximos años.
