El éxito en la universidad no se logra con un manual universal. Cada persona aprende de forma diferente. Identificar las mejores maneras de asimilar y procesar la información es crucial para un buen desempeño universitario.
Comprender tu estilo de aprendizaje no solo te ayudará a desenvolverte en el curso, sino que también te ayudará a comunicarte mejor con tus profesores.
La forma única en que aprendes mejor
Cada persona procesa la información de forma ligeramente distinta. Normalmente usamos varios sentidos para asimilar material nuevo, pero la mayoría de las personas tienen un estilo de aprendizaje predominante que se enmarca en una de estas tres áreas: visual, auditivo o cinético.
Aprendices visuales
Los estudiantes visuales procesan mejor la información visualmente. Estos estudiantes aprenden con mayor eficacia leyendo el material por sí mismos que escuchando la información durante una clase o presentación. Prefieren las instrucciones escritas y los mapas a las instrucciones habladas, y comprenden y recuerdan fácilmente los conocimientos adquiridos en los libros de texto. Si este es tu estilo de aprendizaje, tomar apuntes durante las clases, resaltar pasajes en tus libros de texto y crear tarjetas didácticas puede ayudarte a retener el material nuevo.
Aprendices auditivos
Estos estudiantes procesan mejor la información a través del oído. A diferencia de los estudiantes visuales, los estudiantes auditivos prefieren las instrucciones verbales y trabajan bien en grupo, donde pueden procesar la información al discutirla con otros. Estos estudiantes pueden tener algunas dificultades al trabajar de forma independiente y en silencio, así que, si este es tu estilo de aprendizaje, podría ser beneficioso buscar grupos con los que puedas discutir el material. Resumir verbalmente cada sección de una tarea de lectura también puede ayudarte a recordar la información.
Aprendices cinéticos
Estos estudiantes aprenden mejor mediante el movimiento y suelen golpear un lápiz, balancear las piernas o mover las rodillas para mantenerse concentrados. Si tienes este estilo de aprendizaje, podrías sentirte atraído por asignaturas que incluyan prácticas de laboratorio o trabajo de estudio, como ciencias o arte.
Las personas con este estilo de aprendizaje pueden necesitar descansos frecuentes, así que, si este es tu caso, anímate a dar una vuelta por la biblioteca cada media hora. Incluso podrías llevarte tus tareas del curso escuchando una grabación de audio de una clase mientras das un paseo por el campus.
Ninguno de estos estilos de aprendizaje es mejor ni peor que los demás, y todos tienen sus propias fortalezas y debilidades.
Lo importante es comprender tu forma única de aprender y usarla como guía en tus estudios universitarios. ¿No estás seguro de qué tipo de estudiante eres? Prueba cada enfoque y descubre cuál te funciona mejor.
