Play, pausa, algoritmo: crónica anticipada del cine en 2125

Fecha:

Juan Eduardo Fernández “Juanette”

Ya les conté hace unas semanas que el festival de Cannes admitió películas generadas por IA, por lo que esta manera futurista de hacer cine ya no es ciencia ficción. En breve tendremos producciones audiovisuales totalmente generadas por algoritmos. Y esto me llevó a pensar ¿Qué va a ser del cine dentro de 100 años? ¿Cómo se verán las películas en el año 2125? No sólo desde lo técnico, sino desde lo emocional. ¿Qué va a pasar con el ritual de sentarse a ver una película? ¿Con ese momento de desconexión (o conexión total) con algo que alguien más imaginó y ejecutó para ti?

¿Seguirá existiendo el cine como lo conocemos o se va a transformar en otra cosa completamente distinta? Acá les comparto un ejercicio que hice con Writty, mi IA, a quién le pedí me hiciera una predicción de lo que sería el cine dentro de 100 años, cuando la IA sea obsoleta y ya exista la singularidad.

Imagínate que en el año 2124 tú no eliges una película, sino una sensación. Tienes un mal día, quieres reír, sentirte entendido o simplemente no pensar. Entonces una IA te genera una historia hecha a tu medida. Con el tono, el ritmo y el final que necesitas.

¿El protagonista? Puede tener el rostro de tu actor favorito.
¿La locación? Un lugar donde tú hayas sido feliz.
¿El guion? Basado en tus gustos, tus recuerdos, tus búsquedas de la semana.

Así de personalizado. Así de inquietante. Todo lo que amas del cine puede seguir estando ahí… pero fabricado a pedido, como una pizza. Perfecto.

En este futuro, nadie se retira, es decir los actores no mueren, solo se actualizan. Por lo que se podrá ver filmes nuevos protagonizados por James Dean, Audrey Hepburn o Charlie Chaplin. Todos revividos digitalmente, con gestos programados y emociones replicadas con precisión clínica. No hay errores y mucho menos improvisación. Pero esto ¿Se tratará de arte o simplemente un simulacro?

Si algún día llegamos a lo que llaman la “Singularidad”, donde la IA supera por completo la inteligencia humana, ya ni siquiera tendrás que pedir una historia. La IA sabrá lo que necesitas ver antes de que tú mismo lo sepas.

Imagínate que será capaz de detectar tu estado de ánimo, tus emociones, tus dudas. Y luego de mapear todos esos datos, te diseña una historia que te calma, te conmueve o te motiva. Y claro, tú lloras, te reirás o aplaudirás. Pero no porque la historia sea buena… sino porque fue diseñada para tocarte el botón justo.

¿Eso es cine o es otra cosa?

El problema de que todo funcione demasiado bien

A mí no me asusta que la IA pueda hacer cine, lo que me preocupa es que lo haga tan bien, que deje de ser incómodo. Porque parte de lo que nos transforma como espectadores no son solo las películas que nos encantan, sino también las que nos desconciertan, nos incomodan o nos dejan molestos.

El cine, como cualquier arte, también tiene que estorbar, tiene que hacerte preguntas que no querías. Dejarte pensando en cosas que no pediste sentir. Si el futuro del cine es darte exactamente lo que quieres, entonces va a dejar de tener sentido ¿Qué creen ustedes?

¿Y qué nos queda?

Probablemente el cine tal como lo conocemos no desaparezca, quizás se vuelva un acto de resistencia e incluso una práctica casi artesanal. Filmar con actores de carne y hueso, donde se admita el error, y donde el “corte, vamos de nuevo” sea permitido. Y tal vez, en medio de un futuro lleno de historias perfectamente programadas, lo más valioso termine siendo justo eso: lo imperfecto, lo humano, lo impredecible.

Yo no sé cómo será el cine dentro de 100 años, pero sí sé que mientras siga existiendo alguien que quiera contar una historia con sus propias palabras, con sus propias dudas, y no con datos, ese cine —aunque sea minoría— va a seguir existiendo e importando.

Más artículos por Juanette

Compartir:

Subscribirse

Popular

Más como esto

MetroPlusHealth incorpora a Tribeca Pediatrics a su creciente red de proveedores.

La expansión amplía el acceso con más de 50...

Goop Kitchen anuncia nueva apertura en Williamsburg

Si Williamsburg necesitaba una oferta más pensada para sus...