Cuando Tremaine Edmunds interceptó un pase de Dak Prescott en el cuarto periodo, sellando la victoria 31-14 de los Bears, George Pickens no pudo contener su frustración. De vuelta en la banda del Soldier Field, las cámaras lo captaron golpeando con fuerza su casco contra el suelo antes de que un compañero tratara de calmarlo.
La jugada que cambió el rumbo
Pickens había quedado completamente desmarcado en el momento del pase de Prescott. Con la línea defensiva rival ya superada, Prescott lanzó un balón que impactó en las manos de Pickens. El rebote lo aprovechó Edmunds, quien corrió hacia la zona de anotación para dar a Chicago la ventaja definitiva.
Aunque la captura perdida marcó el resultado, Pickens dejó estadísticas sólidas: cinco recepciones para 68 yardas y un touchdown. Su jornada fue aún más importante tras la lesión de tobillo de CeeDee Lamb en el primer cuarto, lo que obligó a Dallas a apoyar gran parte de su ataque en el joven receptor.
Un talento con carácter explosivo
Llegado a Dallas en mayo procedente de Pittsburgh a cambio de una selección de draft, Pickens ha demostrado su talento (más de 900 yardas recibidas en dos campañas consecutivas). Sin embargo, su paso por los Steelers ya dejó ver su temperamento volátil. Este domingo, en un momento crítico, el receptor volvió a dejar claro que las emociones también forman parte de su juego..
