La selección dirigida por Carlo Ancelotti logró una victoria sufrida y de enorme carácter ante Japón, remontando un 0-1 inicial y resolviendo el partido en tiempo de descuento. Casemiro firmó el empate de cabeza antes de salir lesionado, y Martinelli sentenció en el minuto 96. El guardameta Suzuki, protagonista absoluto, evitó que Vinicius anotara el que habría sido uno de los goles del Mundial.
Un inicio accidentado y un error que encendió las alarmas
Brasil llegó al partido con un problema anunciado: el lateral derecho. La lesión de Wesley obligó a Ancelotti a improvisar, y aunque Danilo había ofrecido seguridad en el debut, esta vez cometió un error grave en salida. Un robo de Sano terminó en un disparo seco y ajustado que sorprendió a la Penta en su primer acercamiento. El estadio texano quedó en silencio ante un marcador inesperado en el minuto 24. Brasil dominaba la posesión (63%) y buscaba profundidad por los costados, pero sin generar peligro real. Japón defendió con disciplina, sostenido por tres centrales y carrileros incansables. Un robo bastó para golpear primero.
La reacción brasileña y el empate de Casemiro
Casemiro, condicionado por una tarjeta temprana, no pudo frenar la escapada de Sano y acusó el golpe durante varios minutos. Aun así, Ancelotti mantuvo su confianza en él, también obligado por la baja de Paquetá. El ingreso de Endrick cambió el dibujo y Brasil recuperó intensidad. Los centros laterales se multiplicaron y las ocasiones comenzaron a llegar: Guimarães obligó a Suzuki a intervenir y Tomiyasu bloqueó un remate en plancha de Casemiro. Finalmente, en un centro improbable desde el costado izquierdo, Carlos Henrique atacó el balón de frente y colocó el 1-1. Una jugada más alemana que brasileña, pero efectiva.
Vinicius firma la jugada del torneo
El Jogo Bonito apareció minutos después. Vinicius recibió en la línea de medios, tiró un caño lejano a Tomiyasu, quebró a tres defensores dentro del área y remató de exterior. Suzuki desvió el tiro al palo con una parada de valor gol, negando a Vini una obra maestra que habría definido el partido. El susto llevó a Moriyasu a refugiarse: retiró a Doan y Nakamura para reforzar la defensa. Japón se encerró, pero sin sufrir en exceso.
Un final dramático y un desenlace en el minuto 96
El partido se atascó y Ancelotti apenas movió el banquillo. Martinelli fue su única apuesta desde la banca. Ya en tiempo extra y sin Casemiro, lesionado, Tanaka perdió una pelota en zona peligrosa. Bruno Guimarães recibió en la frontal, amagó el disparo y asistió a Martinelli, que resolvió con clase en el minuto 96. Allí terminó la resistencia japonesa, víctima de su propio repliegue. Brasil, con más carácter que brillo, mantiene vivo su sueño mundialista. Y Ancelotti, una vez más, vio cómo sus planes terminaban funcionando.
