El Real Madrid logró una ajustada victoria frente al Mallorca en el Santiago Bernabéu, pero lo deportivo quedó en segundo plano.
El protagonismo se lo llevó el VAR, que intervino en tres ocasiones para anular goles del conjunto blanco, alimentando la polémica y dejando un poso de indignación entre los aficionados.
El primer capítulo de la controversia llegó muy pronto. Apenas en el minuto 7, un pase en profundidad de Trent Alexander-Arnold dejó a Kylian Mbappé mano a mano con el guardameta bermellón, Leo Román.
El francés definió con la frialdad que le caracteriza y celebró junto a sus compañeros lo que parecía ser el 1-0.
Sin embargo, tras unos segundos de incertidumbre, el colegiado José María Sánchez Martínez, tras revisar la acción con el VAR, invalidó el tanto por un fuera de juego milimétrico. La decisión dejó al estadio en silencio primero y en abierta protesta después.
Lejos de calmarse las aguas, la tecnología volvió a intervenir más adelante para anular otros dos tantos: uno de Arda Güler, por una supuesta mano previa, y otro más de Mbappé, otra vez señalado por posición antirreglamentaria.
El enfado en el graderío creció con cada decisión, y los cánticos contra el Comité Técnico de Árbitros resonaron con fuerza en Chamartín.
La tensión no quedó ahí. Al término del encuentro, Mbappé utilizó su cuenta de Instagram para publicar la imagen del fuera de juego que derivó en la primera anulación.
El gesto fue interpretado como una clara muestra de su disconformidad, sumando combustible a un debate que ya divide a medios, tertulias y aficionados.
Más allá del triunfo, lo que queda en el ambiente es la sensación de que el Real Madrid se marchó del Bernabéu con más preguntas que respuestas respecto a la utilización del VAR. Aunque los tres puntos permiten a los de Ancelotti mantenerse en la pelea por el liderato, la noche dejó un eco de polémica que amenaza con prolongarse en los próximos días.
Rayo Vallecano le pone el freno al Barcelona
El Barcelona se atascó en su visita al Rayo Vallecano y no pasó del empate 1-1, con lo que perdió el paso perfecto y de momento ya no está entre los punteros de LaLiga.
El Barça perdió sus primeros puntos en esta Liga, pero debe dar las gracias a las paradas de Joan García y a un fallo tercermundista que no se entiende en 2025 para sumar el punto.
Fue un primer tiempo de ida y vuelta en el que ambos conjuntos tuvieron oportunidades para abrir al marcador, pero los guardametas Joan García y Augusto Batalla estuvieron acertados.
Cuando parecía que se irían al descanso con empate sin goles, Lamine Yamal se internó en el área rodeado de rivales, y tras una serie de regates cayó al césped por el toque de un zaguero, y el silbante no dudó en señalar la pena máxima.
Los jugadores locales enfurecieron al sentirse afectados, pero el VAR no echó atrás la decisión y fue el propio juvenil azulgrana el que cobró con jerarquía engañando al guardameta con un toque a la derecha para decretar el 0-1.
Festejo con corona de rey para responder a las críticas y el Barça se fue al descanso con la mínima diferencia, luego de que Dani Olmo desperdició una inmejorable oportunidad con un balón prácticamente en el área chica que voló.
En el complemento el Barça fue incapaz de aumentar su ventaja y Fran Pérez empató al 67’ con un gran remate de aire dentro del área.
Posteriormente el guardameta culé Joan García se convirtió en la figura al salvar su meta en varias ocasiones.
En tanto al ataque ya no fue posible que sus compañeros marcaran el gol de la diferencia y se firmó la igualada que le hizo perder el paso perfecto a los azulgrana.
El Alavés también desactiva al Atlético
Sin apenas fútbol, ante un Alavés que impuso un partido áspero, el Atlético salió tocado de otro campo de un equipo muy inferior en plantel.
En Leganés, Getafe, Las Palmas y Cornellà ya había enterrado sus posibilidades el Atlético de ganar esta Liga. El empate para el equipo de Coudet fue un triunfo en su intención de salvarse.
Para el conjunto de Simeone fue otra muestra de que necesita más juego para imponerse en esos partidos y a esos rivales que le examinan su destreza como equipo dominador. Fue el Atlético, como el duelo en general, un grupo alborotado y con poca precisión para atacar. Ahí tiene un debe Simeone.
Necesita el Atlético salirse del carril que le han marcado todos esos rivales de la zona baja que le han descabalgado de la pelea por el título.
No ha sido suficiente con aceptar el tipo de partidos que le han propuesto y tratar de rentabilizar una o dos ocasiones. Un equipo campeón debe generar más fútbol y ocasiones.
