La derrota de los Bills en tiempo extra ante los Broncos en la ronda divisional dejó más que frustración deportiva. Tras una serie de decisiones arbitrales que afectaron directamente el cierre del encuentro, el entrenador en jefe Sean McDermott expresó abiertamente su enojo durante la conferencia de prensa posterior al partido, cuestionando la actuación del cuerpo arbitral y la falta de revisión en una jugada clave.
El momento más polémico ocurrió en el tiempo extra, cuando el esquinero de Denver, Ja’Quan McMillian, terminó adjudicándose una intercepción al arrebatarle el balón de las manos al receptor Brandin Cooks. La acción, que inicialmente parecía un pase disputado, fue decretada como cambio de posesión y alteró por completo el impulso del partido, que terminó con victoria de los Broncos por 33-30.
Jugada que cambió el rumbo del encuentro
Para McDermott, la decisión no solo fue errónea, sino que además careció de la revisión necesaria para un momento tan determinante. Según explicó, la lógica indicaba que la jugada debía haberse ralentizado para asegurar un fallo correcto, especialmente considerando que Buffalo tenía el balón en la yarda 20 y la posibilidad de definir el partido con un gol de campo.
El árbitro principal, Carl Cheffers, defendió la decisión al señalar que el receptor no completó la recepción y que la posesión final correspondió al defensor. Sin embargo, la explicación no convenció al entrenador de los Bills, quien insistió en que la acción merecía un análisis más riguroso.
Equipo golpeado por sus propios errores
Aunque la intercepción fue el punto más discutido, también formó parte de una noche marcada por errores costosos para Buffalo. El equipo acumuló cinco pérdidas de balón, incluidas dos intercepciones de Josh Allen y dos balones sueltos. Allen, visiblemente afectado, evitó criticar al arbitraje, pero McDermott adoptó un tono mucho más firme y directo.
“Estoy defendiendo a Buffalo”, dijo el entrenador, subrayando que sus jugadores habían dejado todo en el campo y que merecían un proceso arbitral más cuidadoso. Su molestia se intensificó después del partido, cuando en una llamada telefónica con un periodista local reiteró que la decisión “no estaba ni cerca” de ser correcta.
Cuestionamientos al sistema de revisión
McDermott también puso en duda el procedimiento de revisión de jugadas cerradas, preguntándose si una sola persona —o únicamente la oficina de Nueva York— tiene la última palabra en acciones tan determinantes. Para él, la falta de claridad y de tiempo dedicado a revisar la jugada representa una falla en el sistema.
El entrenador insistió en que tanto la afición como los jugadores merecen explicaciones más completas, especialmente cuando una decisión arbitral puede definir el destino de un partido de postemporada.
Decepción en la era mcdermott
La derrota del sábado se suma a una lista de frustraciones en playoffs para los Bills desde la llegada de McDermott en 2017. A pesar del talento del equipo y del desarrollo de Josh Allen como mariscal de campo franquicia, Buffalo aún no ha logrado alcanzar un Super Bowl bajo su dirección y no ha podido avanzar más allá del Juego de Campeonato de la AFC.
La polémica intercepción no solo cerró la temporada de los Bills, sino que reavivó cuestionamientos sobre la consistencia del arbitraje en momentos decisivos y sobre la capacidad del equipo para superar los obstáculos que se repiten año tras año.
