Un nuevo informe de Advocates for Children of New York revela que cerca de 1 de cada 7 estudiantes en el sistema público de la ciudad no tuvo un hogar permanente durante el ciclo escolar 2024–2025. Si se agruparan en un solo distrito, estos estudiantes conformarían uno de los 20 más grandes del país, superando a ciudades como Dallas, San Francisco y Seattle.
Realidades de la vivienda temporal
De los más de 154,000 niños afectados:
- 42% vivieron en refugios municipales
- 53% compartieron temporalmente espacio con otras familias (“doubled up”)
- 5% estuvieron sin techo, en autos o alojamientos temporales como hoteles
Este es el décimo año consecutivo en que más de 100,000 estudiantes han experimentado la falta de vivienda en algún momento del ciclo escolar.
Obstáculos diarios para asistir a clase
La inestabilidad habitacional dificulta el acceso regular a la escuela. Más de la mitad de los estudiantes en vivienda temporal y dos tercios de quienes viven en refugios fueron considerados crónicamente ausentes. Cerca del 40% de los estudiantes en refugios asisten a escuelas en un distrito distinto al de su alojamiento, lo que implica traslados largos o cambios escolares forzados.
Impacto académico y riesgo de deserción
Los estudiantes en refugios enfrentan brechas significativas:
- Solo el 22% alcanzó niveles de competencia en exámenes estatales de inglés y matemáticas (grados 3–8)
- 1 de cada 8 abandonó la escuela secundaria
- Solo el 62% logró graduarse en cuatro años
Recursos y esfuerzos institucionales
La ciudad ha ampliado el apoyo con más de 350 profesionales dedicados a estudiantes sin vivienda, incluyendo:
- 160 coordinadores comunitarios en refugios
- 107 coordinadores escolares
- 1,000 trabajadores sociales
Además, se han implementado servicios de transporte, asistencia para inscripción, apoyo académico y ajustes en la fórmula de financiamiento escolar para beneficiar a escuelas con alta concentración de estudiantes en vivienda temporal.
Llamado a la acción
“Cada día que un niño falta a clase por falta de coordinación entre refugios y escuelas es una oportunidad perdida”, señaló Jennifer Pringle, directora del proyecto Learners in Temporary Housing. La organización urge al próximo alcalde y a legisladores estatales a mejorar la asignación de refugios cercanos a las escuelas, ampliar el acceso a programas de educación temprana y fortalecer la respuesta interinstitucional.
