La pregunta parece sencilla: ¿tiene biblioteca la escuela pública de su hijo? Sin embargo, la respuesta revela una realidad compleja. El Concejo Municipal exige ahora que el Departamento de Educación de Nueva York publique datos sobre bibliotecas escolares y personal bibliotecario, y el primer informe oficial expone una brecha significativa en el acceso a estos recursos.
De las 1,614 escuelas públicas analizadas, 1,016 cuentan con un espacio designado como biblioteca. No obstante, solo 273 tienen un bibliotecario a tiempo completo y 12 cuentan con personal a tiempo parcial. La diferencia entre disponer de un espacio físico y contar con un profesional certificado es uno de los puntos que más preocupa a familias, educadores y defensores.
Investigaciones que respaldan la importancia
Diversos estudios han demostrado que las escuelas con bibliotecas activas y bibliotecarios certificados tienden a registrar mejores resultados académicos y mayores tasas de graduación. La ausencia de estos profesionales se ha asociado con descensos en los niveles de lectura y en el desarrollo de habilidades de investigación y alfabetización mediática.
A pesar de estos hallazgos, la ciudad ha experimentado una disminución sostenida de bibliotecarios durante la última década. En 2023, un análisis independiente reveló que casi un tercio de las escuelas con más de 700 estudiantes no tenía un bibliotecario presupuestado, a pesar de que las normas estatales exigen uno a tiempo completo en todas las escuelas secundarias que superan ese número de alumnos.
Dudas sobre la precisión de los datos
El informe más reciente ha generado inquietudes no solo por lo que muestra, sino también por la forma en que se recopiló la información. Defensores y bibliotecarios cuestionan que el Departamento de Educación haya utilizado el horario general de funcionamiento de las escuelas como indicador del horario de apertura de las bibliotecas, una medida que consideran poco fiable.
En muchos centros, las bibliotecas permanecen cerradas durante semanas debido a pruebas estandarizadas, reuniones internas u otros usos administrativos. En esos periodos, el personal bibliotecario suele ser reubicado temporalmente, lo que limita aún más el acceso de los estudiantes a los recursos.
Por qué tener biblioteca y bibliotecario
Organizaciones de padres y defensores insisten en que un espacio físico no garantiza el acceso real a servicios bibliotecarios. El trabajo de un bibliotecario va mucho más allá del préstamo de libros: incluye la enseñanza de alfabetización informacional, el desarrollo de pensamiento crítico, la orientación en el uso seguro de internet y la construcción de habilidades de investigación.
Los bibliotecarios también diseñan su propio currículo, colaboran con docentes de distintas áreas y son, en muchos casos, el único profesional que interactúa con todos los estudiantes de una escuela.
Presión comunitaria
El Departamento de Educación reconoce la importancia de las bibliotecas escolares y afirma que existe margen para ampliar el acceso. En los primeros días de su gestión, el nuevo canciller Kamar Samuels visitó una escuela de Brooklyn, donde familias y educadores insistieron en la necesidad de restituir bibliotecarios en los planteles. La administración ha señalado que fortalecer estos espacios contribuye a transformar la cultura escolar.
Obligaciones legales aún pendientes
Partes de la ley aprobada por el Concejo Municipal aún no se han implementado plenamente. La normativa estatal exige que estudiantes de séptimo y octavo grado reciban al menos un periodo semanal de instrucción en biblioteca e información. Sin embargo, solo alrededor del 20% de las escuelas K-8 y de las escuelas intermedias cuentan con un bibliotecario a tiempo completo, lo que sugiere que los requisitos no se están cumpliendo.
En algunos centros, un solo bibliotecario debe atender a decenas de clases, lo que limita la posibilidad de ofrecer instrucción regular y de calidad.
Datos pendientes
El 1 de junio se publicará información sobre cuántos estudiantes de séptimo y octavo grado reciben instrucción formal en biblioteca. El informe del próximo año incluirá además datos sobre personal no certificado asignado a tareas bibliotecarias, así como el número de horas que los bibliotecarios con licencia dedican realmente a la gestión de la biblioteca.
La publicación continua de estos datos permitirá evaluar si la ciudad avanza hacia un acceso más equitativo a bibliotecas escolares funcionales y con personal especializado.
