“Hay algo que está en tu sangre como neoyorquino”, reflexiona la actriz Kyra Sedgwick al hablar de su nueva película The Best You Can. Para ella, vivir en Nueva York significa moverse rápido, tener siempre un destino y mantener un ritmo constante. Esa energía, asegura, impregna tanto la vida cotidiana como el cine que se produce en la ciudad.
Una colaboración después de veinte años
Sedgwick comparte protagonismo con su esposo, el actor Kevin Bacon, en lo que representa su primera colaboración en pantalla en dos décadas. Durante la conversación, ambos destacaron no solo la importancia del proyecto, sino también los cambios que atraviesa la industria cinematográfica. Bacon recordó su juventud en la Nueva York de los años setenta, una época que considera fundamental para el cine estadounidense: “Ir al cine era parte esencial de nuestras vidas. Todavía hacemos un esfuerzo por salir, sentarnos con palomitas y vivir esa emoción”.
Tradiciones de cine en el Upper West Side
Casados desde hace 37 años, Bacon y Sedgwick mantienen la costumbre de acudir a salas de cine en su barrio del Upper West Side. Entre sus favoritas mencionan AMC 84th Street 6 y New Plaza Cinema en la calle 67. También disfrutan de espacios como Look Dine-In en la calle 57 y la Angelika.
La trama de The Best You Can
La película refleja la mezcla de nostalgia y honestidad emocional que ambos actores asocian con Nueva York. Sedgwick interpreta a Cynthia, una uróloga cuyo mundo cambia cuando su esposo comienza a mostrar signos de demencia. Bacon da vida a Stan, un guardia de seguridad distanciado de su hija, que tras un robo nocturno se cruza con Cynthia en un encuentro inesperado que abre una conexión en la mediana edad. “Es una historia fresca porque casi no vemos películas sobre la mediana edad en Estados Unidos”, explica Sedgwick. “Deberíamos explorar este momento de la vida porque todos estamos llegando allí”.
Nueva York más allá del cine
La pareja también disfruta de otra tradición neoyorquina: salir a cenar. Sus lugares predilectos incluyen restaurantes italianos como Gennaro y Tarallucci e Vino, ambos en su vecindario. Sedgwick, sin embargo, lanza una observación crítica: “No hay tantos restaurantes geniales en el Upper West Side, por desgracia”. Su comentario funciona como un reto amistoso para los profesionales de la gastronomía local: incluso estrellas de Hollywood esperan una oferta culinaria más fuerte en la zona.
