Una posible paralización que podría generar el mayor caos ferroviario en décadas

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Nueva York se prepara para un escenario de fuerte disrupción en el transporte regional ante la posibilidad de que el LIRR inicie una huelga tan pronto como este sábado. La gobernadora Kathy Hochul advirtió públicamente que, si el servicio se detiene, miles de viajeros podrían verse obligados a trabajar desde casa debido a la incapacidad del sistema para absorber la demanda habitual.

Durante una conferencia de prensa en Jones Beach, Hochul señaló que los planes de contingencia no podrán reemplazar la magnitud del servicio ferroviario que opera diariamente en Long Island. La huelga involucra a cinco sindicatos que representan a la mayoría de la fuerza laboral del ferrocarril y amenaza con paralizar por completo el sistema de cercanías más transitado del país.

Plan de emergencia que no puede sustituir al servicio regular

La MTA ha preparado durante semanas un plan de emergencia que contempla el despliegue de hasta 275 autobuses para trasladar a los pasajeros entre estaciones clave del LIRR y conexiones del metro en Queens. Las rutas propuestas incluyen traslados desde Hicksville, Mineola y Bay Shore hacia la estación Howard Beach–JFK del tren A, mientras que los viajeros de Huntington y Ronkonkoma serían dirigidos hacia el tren F en Jamaica–179th Street.

Sin embargo, incluso los propios funcionarios de la MTA reconocen que este plan funciona más como un recurso de emergencia que como un reemplazo real del servicio ferroviario. El LIRR transporta entre 270,000 y 300,000 pasajeros cada día laborable, una cifra imposible de absorber por completo mediante autobuses.

Hochul enfatizó que estos vehículos están destinados principalmente a trabajadores esenciales y advirtió que una huelga prolongada podría generar un severo estancamiento del tráfico en Long Island al inicio de la semana laboral.

Un conflicto laboral centrado en aumentos salariales

La disputa entre los sindicatos y la MTA se centra en las condiciones económicas del contrato. Los sindicatos exigen un aumento salarial del 5 % en el último año del acuerdo, argumentando el incremento del costo de vida en Long Island. La MTA, por su parte, ha mantenido una oferta del 3 %, señalando que aceptar las demandas sindicales podría derivar en aumentos de tarifas, recortes de servicios y despidos.

La agencia ha advertido que las tarifas podrían aumentar hasta un 8 % el próximo año si se aprueba la propuesta sindical.

Negociaciones en curso y un plazo que se agota

Las conversaciones continuaban el jueves, y ambas partes reconocieron cierto avance hacia un posible acuerdo. Aun así, con la fecha límite acercándose rápidamente, las autoridades están preparando a los viajeros para un lunes marcado por el teletrabajo en lugar del desplazamiento habitual en tren.

La gobernadora reiteró que la prioridad es evitar una paralización total, pero insistió en que los empleadores y empleados deben estar listos para activar planes de trabajo remoto si la huelga se materializa.

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