Una coalición de más de 30 propietarios de pequeños negocios de los cinco condados —incluyendo bodegas, salones de belleza, restaurantes, lavanderías, talleres mecánicos y comercios familiares— envió hoy una carta a la gobernadora Kathy Hochul, a la líder de la mayoría del Senado, Andrea Stewart-Cousins, y al presidente de la Asamblea, Carl Heastie. Su mensaje es directo y urgente: apoyar el plan de la gobernadora para combatir el fraude en el seguro de auto y devolver ahorros reales a las familias trabajadoras y a los negocios que sostienen la vida económica de los vecindarios.
Los firmantes representan la diversidad económica y cultural de la ciudad: el deli de la esquina en Crown Heights, el salón de uñas en Bayside, el taller mecánico en Hunts Point, la lavandería en Fulton Street. Todos enfrentan la misma presión: primas de seguro de auto que han aumentado entre 50 y 100 por ciento desde 2021.
Una crisis que golpea directamente
Para estos comerciantes, la crisis tiene rostro y dirección. Es la lavandería en Burke Avenue, el deli en Crown Heights, el taller mecánico en el sur del Bronx. Son negocios que contratan localmente, sirven localmente y reinvierten en sus comunidades, pero que hoy están siendo obligados a absorber costos que ya no pueden sostener.
La coalición refleja un mosaico de comunidades trabajadoras e inmigrantes: negocios chinos de gabinetes y cocinas en Flushing, comercios bangladesíes y del sur de Asia en Ozone Park, bodegas y tiendas de reparación de teléfonos de propietarios afroamericanos en Bed-Stuy y Crown Heights, y servicios de propietarios latinos en el Bronx y Queens. Su mensaje trasciende idiomas y códigos postales: el sistema de seguro de auto está roto y Albany debe actuar.
Primas están desplazando a trabajadores y clientes
“Para los pequeños negocios que impulsan este estado, los vehículos son engranajes esenciales de nuestras operaciones”, escribieron los propietarios. “Ya sea una camioneta de entregas en Flushing, un camión de contratista en Brooklyn o un vehículo de servicio en el Bronx, nuestro crecimiento económico está siendo aplastado por un sistema que se ha salido de control.”
Los comerciantes también señalaron que las primas se han convertido en uno de los gastos más altos que enfrentan. “Para muchos de nosotros, el seguro se ha convertido en el segundo gasto más grande después de la nómina”, escribieron. “Nos están obligando a elegir entre reducir personal o trasladar estos costos a familias que ya luchan contra la inflación.”
Amplio respaldo al plan de la gobernadora
Los pequeños negocios expresaron un fuerte apoyo a la propuesta de la gobernadora Hochul para atacar las causas fundamentales del aumento de las primas —incluyendo el fraude y el abuso legal— y garantizar que los ahorros generados por las reformas regresen directamente a consumidores y negocios.
“Estos no son solo dueños de negocios; son el corazón de sus vecindarios”, afirmó José Bayona, portavoz de Citizens for Affordable Rates. “Desde el dueño de la bodega en Crown Heights hasta el taller mecánico en Hunts Point, desde la lavandería en Burke Avenue hasta el salón de uñas en Bayside, son quienes mantienen vivas a las comunidades, cuadra por cuadra. Y todos están pagando un impuesto al fraude que no crearon y que ya no pueden costear. Albany tiene el poder de arreglar esto. Es momento de usarlo.”
Los datos muestran una realidad contundente
La información disponible revela un panorama alarmante para conductores y pequeños negocios en todo el estado:
• El “impuesto del fraude”: Los casos sospechosos de fraude en seguros de vehículos en Nueva York han aumentado un 80 por ciento en los últimos cinco años. Expertos estiman que este abuso generalizado añade un “impuesto oculto” de aproximadamente 300 dólares a la prima de cada neoyorquino.
• Una brecha que no deja de crecer: Los conductores de Nueva York pagan en promedio 4,031 dólares al año por cobertura completa, casi 1,600 dólares más que el promedio nacional.
• Un punto de quiebre para los negocios: Muchas empresas han visto cómo sus primas comerciales aumentaron entre 50 y 100 por ciento desde 2021. El seguro se ha convertido en el gasto fijo más alto después de la nómina, obligando a los propietarios a elegir entre reducir personal o trasladar los costos a familias ya afectadas por la inflación.
Respaldo total al plan de la gobernadora
Los firmantes expresan un apoyo firme a la propuesta de la gobernadora Hochul, que busca atacar las causas estructurales del problema —fraude, abuso y vacíos legales— en lugar de limitarse a tratar los síntomas. En particular, respaldan tres pilares fundamentales:
• Fortalecer la labor de las autoridades: Reactivar la Junta de Prevención del Fraude de Seguros del Estado y dotar a fiscales y a la Policía Estatal de nuevas herramientas y sanciones penales para desmantelar redes profesionales dedicadas a organizar accidentes falsos.
• Aumentar la rendición de cuentas: Ampliar el plazo para que las aseguradoras investiguen reclamaciones sospechosas antes de verse obligadas a pagar, y establecer límites a los pagos extraordinarios en casos que involucren a conductores sin seguro, personas bajo los efectos del alcohol o drogas, o individuos que cometían un delito al momento del accidente.
• Garantizar que los ahorros lleguen a consumidores y negocios: Ordenar al Departamento de Servicios Financieros que aplique la Ley de Ganancias Excesivas como mecanismo de control para asegurar que cualquier reducción de costos derivada de las reformas se traduzca en ahorros reales para pequeños negocios y familias, y no en mayores márgenes para las aseguradoras.
Un llamado urgente a la acción legislativa
La carta concluye recordando que la gobernadora ha descrito repetidamente a los pequeños negocios como la columna vertebral del estado. Hoy, esa columna vertebral está sometida a una presión insostenible por un sistema que premia el fraude y castiga el trabajo honesto.
Los firmantes expresan su apoyo a la gobernadora y exhortan respetuosamente a la Legislatura a actuar antes de que más negocios se vean obligados a cerrar o a abandonar sus operaciones debido a costos que ya no pueden absorber.
