Después de años de ausencia, el legendario bar Siberia ha regresado a Nueva York, esta vez en un rincón inesperado: el Turnstyle Underground Market de Columbus Circle, justo al lado de la entrada del metro en la calle 57 y Octava Avenida.
Su reapertura, discreta pero cargada de nostalgia, marca el regreso de un espacio que fue mucho más que un bar: un refugio para noctámbulos, artistas y almas errantes.
De los túneles del metro a la Novena Avenida… y de vuelta
Siberia no es cualquier bar. En los años 90, fue un secreto a voces escondido en el metro de la calle 50, luego resurgió en la Novena Avenida, y finalmente desapareció como tantas leyendas urbanas neoyorquinas. Incluso Anthony Bourdain lo llamó su bar favorito en el mundo. Ahora, contra todo pronóstico, Tracy Westmoreland, su fundador y autodenominado “ministro de propaganda”, lo ha traído de vuelta, camuflado bajo el antiguo letrero de “Gotham Taco”.
Un espacio pequeño, pero con alma intacta
La nueva versión de Siberia es compacta pero reconocible:
- Ocho taburetes, una barra estrecha y una iluminación carmesí estilo David Lynch
- Una pared decorada por la artista Dana Nehdaran, con retratos que combinan el espíritu del metro y el arte pop
- Una rocola que suena a punk, outlaw country y rock clásico
- Bebidas económicas para los estándares de Midtown, siempre un dólar más baratas que en los bares vecinos
Las reglas siguen siendo más culturales que escritas: No hablar de política, no incomodar a otros, y jamás pedir fruta en el cóctel.
Sin lujos, pero con historia
No hay baño propio. Los clientes deben usar el del mercado Turnstyle (con código). Pero Siberia nunca fue sobre comodidades: fue, y sigue siendo, un lugar para conversar, compartir y encontrarse. Escritores, camareros, actores de Broadway y trabajadores del turno nocturno lo frecuentan por su autenticidad, no por sus instalaciones.
Una reapertura cargada de memorias
La inauguración atrajo tanto a fieles de antaño como a curiosos recién llegados. Algunos recordaban la rocola manchada de nicotina de la Novena Avenida; otros descubrían por primera vez la historia del bar. El ambiente era más de reencuentro que de fiesta: carritos de bebé y bastones entre cervezas y chupitos. “Vivo a pocas cuadras de aquí y solo quería tener un lugar al que ir. Aquí no hay ninguno”, dijo Westmoreland a Grub Street.
Un secreto escondido a plena vista
Siberia está de vuelta, oculto bajo Columbus Circle como un Andén 9¾ para los amantes del caos elegante. En una ciudad donde todo cambia, este bar sigue siendo, de alguna manera, el mismo secreto de siempre.
¿Quieres que te ayude a encontrar otros bares con historia en Nueva York o armar una ruta nocturna por lugares icónicos? Estoy listo para guiarte por los rincones más auténticos de la ciudad.
