La temporada de alergias vuelve a sentirse en todo el país y, para decenas de millones de estadounidenses, puede convertirse en un periodo especialmente incómodo. El polen de árboles, pastos y otras plantas desencadena síntomas como goteo nasal, picazón en los ojos, tos y estornudos, afectando la vida diaria y limitando actividades al aire libre.
La intensidad de las alergias depende de factores como el lugar donde se vive, los alérgenos específicos y el estilo de vida. Los especialistas advierten que el cambio climático está prolongando y agravando las temporadas de polen, pero también subrayan que los tratamientos disponibles hoy son más eficaces que hace una década. A continuación, una guía completa para entender y manejar mejor los síntomas.
Nuevas ciudades encabezan la lista de las más difíciles para las alergias
Cada año, la Asthma and Allergy Foundation of America publica un ranking de las ciudades más complicadas para quienes padecen alergias. El listado se basa en el uso de medicamentos sin receta, los niveles de polen y la disponibilidad de especialistas.
Este año, las cinco ciudades más desafiantes son Boise (Idaho), San Diego (California), Tulsa (Oklahoma), Provo (Utah) y Rochester (Nueva York).
El polen: esencial para las plantas, problemático para las personas
El polen es un polvo producido por plantas y árboles con semillas como parte de su proceso reproductivo. A comienzos de la primavera, los árboles son los principales responsables de los síntomas; luego llegan los pastos y, hacia finales del verano y principios del otoño, las malezas.
Entre los árboles que más alergias provocan se encuentran el abedul, el cedro, el álamo algodonero, el arce, el olmo, el roble y el nogal. En cuanto a los pastos, destacan Bermuda, Johnson, centeno y el pasto azul de Kentucky.
Cómo monitorear los niveles de polen
Los rastreadores de polen pueden ser aliados útiles para planificar actividades al aire libre. La American Academy of Allergy Asthma and Immunology mantiene una red nacional de estaciones de recuento y publica los niveles en su sitio web y por correo electrónico.
Estrategias para evitar el polen
El primer paso para controlar las alergias es reducir la exposición. Mantener cerradas las ventanas del hogar y del automóvil, incluso en días agradables, puede marcar una diferencia importante.
Si debe salir, usar mangas largas ayuda a evitar que el polen se adhiera a la piel. Al regresar a casa, es recomendable cambiarse de ropa y ducharse para eliminar cualquier rastro, incluido el que queda en el cabello. Si no puede lavarlo a diario, cubrirlo con un sombrero o pañuelo es una alternativa útil. También es importante no acostarse con la ropa usada en el exterior.
Los expertos recomiendan enjuagar ojos y nariz con solución salina para retirar restos de polen. Además, las mascarillas que se popularizaron durante la pandemia pueden ofrecer protección adicional, aunque no alivian los síntomas oculares.
Cómo aliviar los síntomas de la alergia
Los aerosoles nasales de venta libre son considerados uno de los tratamientos más eficaces para las alergias estacionales. Sin embargo, su uso incorrecto puede irritar la nariz. Los especialistas sugieren orientar la boquilla hacia afuera, en dirección a la oreja, en lugar de aplicarla recto hacia arriba.
Las pastillas antialérgicas como Claritin, Allegra o Zyrtec también son útiles, aunque pueden tardar más en actuar porque se administran por vía oral.
Si los síntomas afectan la calidad de vida —por ejemplo, interrumpiendo el sueño o dificultando la concentración en el trabajo o la escuela— podría ser momento de consultar a un alergólogo. Existen tratamientos que ayudan a entrenar al sistema inmunitario para que no reaccione de forma exagerada a los alérgenos.
Algunos remedios populares difundidos en redes sociales, como consumir miel local para “acostumbrarse” al polen, han sido desmentidos. Las flores que polinizan las abejas no suelen contener el tipo de polen que causa alergias estacionales.
¿Está cambiando la temporada de alergias?
Los inviernos más templados y las temporadas de crecimiento más largas, consecuencia del cambio climático, permiten que el polen permanezca más tiempo en el aire. Esto se traduce en temporadas de alergias más prolongadas y severas.
El año pasado fue una de las temporadas más intensas registradas, especialmente en el sureste del país, y los expertos anticipan que esta tendencia podría continuar.
