Cada año se cobra la vida de cientos de personas y enferma a miles más.
Muchos artículos domésticos, incluidos hornos que queman gas y petróleo, generadores portátiles y parrillas de carbón, producen este gas venenoso.
Los síntomas más comunes de intoxicación por CO son dolor de cabeza, mareos, debilidad, malestar estomacal, vómitos, dolor en el pecho y confusión.
Los síntomas del CO suelen describirse como “similares a los de la gripe”. Si inhalas mucho CO, puedes desmayarte o incluso matarte.
Las personas que duermen o están borrachas pueden morir por intoxicación con CO antes de
presentar síntomas.
Todo el mundo corre el riesgo de sufrir una intoxicación por CO. Los bebés, los ancianos y las personas con enfermedades cardíacas crónicas, anemia o problemas respiratorios tienen más probabilidades de enfermarse por CO.
Cada año, más de 400 estadounidenses mueren por intoxicación accidental con CO no relacionada con incendios, más de 100.000 visitan la sala de emergencias y más de 14.000 son hospitalizados.
El CO se encuentra en los humos que se producen cuando se quema combustible en automóviles o camiones, motores pequeños, estufas, linternas, parrillas, chimeneas, cocinas a gas o calderas.
El CO puede acumularse en interiores y envenenar a las personas y animales que lo respiran. Sin embargo, puede reducir el riesgo de intoxicación por CO con algunas pequeñas medidas.
