La Academia Americana de Pediatría (AAP) dio a conocer su calendario actualizado de vacunación infantil y adolescente para 2026, manteniendo las recomendaciones tradicionales que protegen contra 18 enfermedades. La decisión contrasta de manera significativa con la reciente reforma anunciada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), que redujo el número de vacunas recomendadas de forma rutinaria para todos los niños.
Diferencias marcadas entre las recomendaciones
A comienzos de mes, los CDC presentaron un calendario revisado que elimina de sus recomendaciones universales vacunas contra el VRS, hepatitis A y B, rotavirus, influenza y enfermedad meningocócica, entre otras. La AAP, sin embargo, decidió mantener la protección contra todas estas enfermedades, argumentando que la evidencia científica respalda la continuidad de las inmunizaciones rutinarias.
El Dr. Sean O’Leary, presidente del Comité de Enfermedades Infecciosas de la AAP, afirmó que la organización ya no respalda el calendario federal, señalando que las modificaciones recientes no reflejan el consenso médico ni las necesidades de salud pública.
Amplio respaldo médico
Las directrices de la AAP cuentan con el apoyo de 12 organizaciones médicas y sanitarias de relevancia nacional, entre ellas la Academia Americana de Médicos de Familia, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos y la Asociación Médica Americana. Estas entidades subrayan que las recomendaciones deben basarse en evidencia científica sólida y en la experiencia clínica acumulada.
Los CDC, por su parte, mantienen su recomendación de vacunar a todos los niños contra enfermedades como sarampión, paperas, rubéola, polio, tosferina, tétanos, difteria, Hib, enfermedad neumocócica, VPH y varicela.
Reducir número de vacunas universales
El gobierno federal ha indicado que las nuevas directrices responden a una solicitud del presidente Donald Trump, quien pidió revisar cómo otros países estructuran sus calendarios de vacunación. Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), una comparación con 20 países reveló que Estados Unidos recomienda más vacunas y más dosis que la mayoría de sus pares.
Funcionarios federales enmarcaron la reforma como un intento de aumentar la confianza pública al priorizar únicamente las vacunas consideradas esenciales. Bajo este nuevo enfoque, inmunizaciones como la de la gripe o la de COVID-19 se administrarán según la “toma de decisiones clínicas compartida” entre familias y médicos.
Riesgos para la salud infantil
Expertos de la AAP han expresado preocupación por el impacto que podría tener la reducción de vacunas recomendadas de manera universal. Señalan que muchos países europeos continúan recomendando varias de las vacunas que Estados Unidos ha retirado de su lista, y advierten que la disminución en la cobertura podría aumentar la incidencia de enfermedades prevenibles.
El Dr. O’Leary destacó especialmente el riesgo de eliminar la recomendación universal de la vacuna contra la gripe, en un contexto en el que la temporada gripal se ha intensificado y tras un invierno particularmente severo el año anterior.
Implicaciones para seguros
Aunque el calendario de vacunación no constituye un mandato, sirve como referencia para determinar qué vacunas cubren los seguros médicos y cuáles se requieren para asistir a guarderías y escuelas públicas. Las aseguradoras suelen considerar las vacunas como una inversión rentable, y muchas ya habían indicado que planeaban mantener la cobertura de las recomendaciones previas hasta 2026.
Los estados, responsables de establecer los requisitos de vacunación escolar, han seguido históricamente las directrices de los CDC. Sin embargo, algunos han comenzado a explorar alternativas o alianzas propias en respuesta a los cambios federales.
Debate nacional
La publicación del calendario de la AAP abre un nuevo capítulo en el debate sobre la vacunación infantil en Estados Unidos. Mientras las autoridades federales defienden una reducción en las recomendaciones universales, organizaciones pediátricas y médicas insisten en mantener una protección amplia para prevenir brotes y reducir la mortalidad por enfermedades evitables.
