Legisladores del estado de Nueva York presentaron un proyecto de ley para derogar la normativa de la década de 1980 que prohíbe el funcionamiento de baños públicos y saunas para adultos donde se realicen actividades sexuales. La medida busca actualizar la legislación sanitaria aprobada durante el punto álgido de la crisis del VIH/SIDA, argumentando que los avances médicos y las estrategias contemporáneas de prevención hacen obsoleta la restricción vigente.
La propuesta, impulsada por el senador estatal Erik Bottcher y el asambleísta Tony Simone —representantes del lado oeste de Manhattan—, plantea la regularización y supervisión de estos establecimientos como espacios comunitarios y de salud pública, en lugar de mantenerlos en la clandestinidad. Los promotores sostienen que la regulación permitiría implementar protocolos sanitarios modernos y ofrecer servicios de prevención directamente en estos recintos.
Argumentos de los promotores y avances en salud pública
Los impulsores de la iniciativa y activistas de la comunidad LGBTQ+ señalan que las condiciones sanitarias y metodologías de prevención han evolucionado sustancialmente desde la década de 1980, cuando la normativa fue aprobada en un contexto de emergencia sanitaria.
Avances científicos y prevención
Los legisladores destacaron que la disponibilidad de tratamientos como la profilaxis preexposición (PrEP), la profilaxis postexposición (PEP) y las pruebas rutinarias permiten un marco de prevención basado en evidencia. Según Bottcher y Simone, estos avances eliminan las justificaciones de emergencia que sustentaron la prohibición hace más de cuatro décadas.
Integración comunitaria y valor histórico
Allen Roskoff, presidente del Club Demócrata Liberal LGBT Jim Owles, recordó que estos centros funcionaron históricamente como espacios de socialización, cultura y lucha por los derechos civiles. Además, señaló que algunos de ellos llegaron a convertirse en puntos de interés turístico y en lugares de encuentro para diversas generaciones dentro de la comunidad LGBTQ+.
Alcance de salud comunitaria
El Dr. Demetre Daskalakis, exfuncionario del CDC y directivo del centro de salud Callen-Lorde, indicó que la regulación de estos espacios facilitaría la prestación directa de servicios de prevención clínica, divulgación de salud y pruebas de detección. Según el especialista, integrar estos servicios en entornos comunitarios permitiría llegar a poblaciones que no acceden regularmente a centros médicos tradicionales.
Oposición y contexto regulatorio
El proyecto de ley ha generado posturas encontradas entre sectores políticos y comunitarios de la ciudad, reflejando un debate que combina salud pública, moralidad, derechos civiles y regulación comercial.
Objeciones del sector conservador
La concejala Vickie Paladino (R-Queens) manifestó su rechazo a la propuesta, argumentando que la reapertura de estos espacios fomenta la promiscuidad y podría desencadenar nuevos riesgos para la salud pública. Paladino sostuvo que la normativa vigente sigue siendo necesaria para evitar prácticas que, en su opinión, podrían generar vulnerabilidades sanitarias.
Antecedentes legislativos
De aprobarse, Nueva York seguiría los pasos de jurisdicciones como Minnesota, que recientemente derogó restricciones similares sobre establecimientos de encuentro para adultos. La comparación ha sido utilizada por los promotores para demostrar que la actualización normativa es viable y que otros estados ya han adoptado enfoques contemporáneos de regulación.
Estatus de la administración
Las oficinas de la gobernadora Kathy Hochul y del alcalde Zohran Mamdani no emitieron declaraciones inmediatas sobre el proyecto de ley. La falta de posicionamiento oficial mantiene en suspenso el futuro legislativo de la iniciativa, que deberá avanzar por comités y audiencias públicas antes de llegar a votación.
