Hoy en día, toda corriente estilística necesita de un nombre ingenioso que la encapsule, y los mocasines de abuelo no iban a quedarse fuera del juego.
Siguiendo la estela de sus contrapartes femeninas —los célebres zapatos “de abuelita”— esta tendencia recupera el encanto práctico y nostálgico de generaciones pasadas para adaptarlo al ritmo contemporáneo. Lo clásico se vuelve cool, y lo cómodo se convierte en declaración de estilo.
Las sandalias tipo Scholl, con su diseño ergonómico y estética retro, son prueba viviente de que la moda puede —y debe— caminar con paso relajado.
Entre las apuestas en calzado para el verano 2025, los mocasines de abuelo se consolidan como favoritos, aunque definirlos sigue siendo todo un arte. Al igual que sucede con los célebres zapatos “de abuelita”, la etiqueta es más simbólica que técnica, y deja espacio para interpretaciones libres.
¿Son los de suela gruesa y punta redondeada? ¿Aquellos con acabado en cuero envejecido o los que rescatan siluetas clásicas del armario masculino? Todo depende del ojo que mira.
Mocasines de abuelo
Lo importante es que transmiten ese aire nostálgico combinado con funcionalidad urbana. Por eso, reunimos algunos ejemplos que capturan el espíritu de esta tendencia, donde el confort no está reñido con el estilo.
Cuando hablamos de “mocasines de abuelo”, el estereotipo se vuelve delicioso y difuso. Este término, más evocador que literal, puede abarcar desde los clásicos mocasines en cuero envejecido hasta los náuticos relajados, pasando por Derbys de inspiración tradicional, brogues con aire británico, slip-ons minimalistas, sandalias técnicas dignas de un paseo por el campo… y sí, prácticamente cualquier zapato que evoque comodidad y un aire retro funcional.
Firmas como Saint Laurent, con sus Le Loafers en ante, Bottega Veneta y sus Sunday intrecciato o Gianvito Rossi con los náuticos Vandée reinterpretan este espíritu con sofisticación. ¿Los detalles que marcan la diferencia? Suelas ergonómicas, cierres fáciles, materiales nobles y ese guiño vintage que conquista desde el primer paso.
No todo recae en el mocasín: el verdadero “look de abuelo” se construye a través del estilismo que lo rodea. Un zapato puede insinuar nostalgia, pero son los elementos que lo acompañan los que sellan el guiño generacional.
Piensa en una mezcla calculada: calcetines altos en blanco impoluto, pantalones de pinza ligeramente doblados, y ese aire de confort despreocupado que solo se logra cuando el outfit parece heredado… pero escogido con intención.
Arte de lo inesperado
Los detalles contemporáneos como un vaso de matcha helado, auriculares con cable (sí, con cable), una tote minimalista y gafas rectangulares hacen que el conjunto transite entre la estética vintage y la sensibilidad milénica. El resultado: una versión moderna del encanto de otra época, sin caer en la caricatura.
Jonathan Anderson —fiel al arte de lo inesperado— lleva años defendiendo la estética del calzado humilde con vocación audaz. Para él, lo cotidiano puede convertirse en declaración visual, siempre que se conjugue con intención y un guiño irónico.
Tanto en Loewe como en su firma homónima, ha explorado esa tensión entre lo funcional y lo conceptual, y su colección Otoño-Invierno 2024 lo reafirma: modelos de cabello gris desfilaron envueltos en punto grueso, evocando el encanto desaliñado y entrañable de Last of the Summer Wine. Un homenaje que mezcla nostalgia televisiva y provocación sartorial —donde los zapatos “divisivos” no buscan complacer, sino cuestionar el canon estético.
La estética del calzado «de abuelo» sigue dejando huella en la visión provocadora de Jonathan Anderson. Ya en su debut para Dior Men, se dejó ver en siluetas como las sandalias de pescador, los slip-ons desgastados y los tenis retro, todos ellos con el encanto funcional de un guardarropa intergeneracional.
Esta narrativa se retoma —y se radicaliza— en la colección Resort 2026 de JW Anderson, donde los códigos domésticos y nostálgicos se fusionan con la moda conceptual. Deslizadores con parches, mocasines con pespuntes deliberados y zapatos con aire artesanal se exhiben junto a una curaduría improbable: mantas, paños de cocina, vajilla Wedgewood, herramientas de jardinería en miniatura… Todo parte de una escenografía que convierte lo cotidiano en arte.
Antes de cerrar su capítulo en Bottega Veneta, Matthieu Blazy dejó una última pincelada de elegancia e ironía sartorial en su colección Resort 2025. Su reinterpretación del mocasín de abuelo apostó por acabados brillantes que rozan lo ceremonial —tan pulidos como el mármol de una galería— y botines de aire nostálgico combinados con siluetas clásicas que rozan lo excéntrico: pantalones chinos de corte alto en tono arena, camisa a rayas cuidadosamente fajada, corbata estrecha estilo jazz y una chaqueta de cuero tejida que parecía sacada de una película de culto británica.
Un eco de esta estética se coló en el look 34 de Miu Miu para el Otoño-Invierno 2025, donde capas de pants en tonos suaves se combinaron con bailarinas de cuero, logrando ese efecto entre colegial refinado y bohemia contenida. El mensaje es claro: lo tradicional puede renovarse, siempre que haya intención y algo de humor.
