Una operación sorpresa liderada por agentes federales en una planta de barritas de chocolate en Cato, Nueva York, resultó en la detención de decenas de empleados, generando alarma entre la comunidad y el propietario del negocio.
Lenny Schmidt, dueño de Nutrition Bar Confectioners, calificó el operativo como “aterrador” y lamentó no haber sido informado previamente, asegurando que todos sus trabajadores contaban con documentación legal.
La redada fue ejecutada por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza junto con otras agencias, en el marco de una investigación criminal en curso.
Sin embargo, las autoridades no han revelado detalles sobre el caso. La senadora estatal Rachel May expresó dudas sobre la justificación de las detenciones, mientras que el sheriff del condado de Cayuga confirmó que su equipo participó en el operativo.
Testimonios de trabajadores y reacciones políticas tras el operativo
Uno de los empleados, un joven guatemalteco de 24 años con residencia legal, relató que los agentes los reunieron en el comedor y solicitaron pruebas de estatus migratorio. Aunque fue liberado tras verificar su documentación, su pareja —sin estatus legal— fue detenida, y aún desconoce su paradero. “Estamos aquí para trabajar, no somos delincuentes”, afirmó.
La redada coincidió con otra operación en Georgia, donde se detuvieron a 475 personas en una planta vinculada a Hyundai. Schmidt teme que su empresa haya sido seleccionada por tener una fuerza laboral predominantemente hispana, y estima que la producción se reducirá a la mitad sin sus empleados.
La gobernadora Kathy Hochul condenó el operativo, señalando que entre los detenidos hay padres de niños que podrían regresar a casa sin supervisión.
Organizaciones como el Ministerio Rural y Migrante reportaron que entre 50 y 60 personas seguían detenidas al día siguiente, incluyendo una madre que necesitaba amamantar a su bebé.
El ambiente en la fábrica fue descrito como caótico y angustiante, con agentes usando palancas para ingresar por múltiples accesos. A pesar del impacto emocional, algunos trabajadores planean regresar a sus puestos, como el joven guatemalteco que aseguró: “No puedo estar sin trabajo”.
