El cuento de la Cenicienta no tuvo un desenlace luminoso en la capital francesa. Mirra Andreeva, la joven rusa de 16 años que desde sus inicios proclamaba su ambición —“quiero ganar 25 Grand Slam”— conquistó este sábado, con apenas 19 años y 39 días, su primer título grande sobre la tierra batida de París.
Se convierte así en la tercera jugadora más joven en ganar un Grand Slam en lo que va de siglo. Su rival en la final fue la polaca Maja Chwalinska, a quien derrotó por 6-3 y 6-2.
Una victoria que también reivindica a Conchita Martínez
El triunfo de Andreeva tiene un eco especial para Conchita Martínez, finalista de Roland Garros en el año 2000, cuando cayó ante la francesa Mary Pierce. Fue precisamente Pierce quien entregó el trofeo Suzanne Lenglen a la nueva campeona, cerrando un círculo simbólico entre generaciones del tenis femenino.
Una final retrasada y un clima incómodo en la Philippe Chatrier
La final, programada para las 15.00 horas, comenzó con un retraso de treinta minutos sin explicación oficial. El techo retráctil, que había protegido la pista durante la final de dobles ganada por Marcel Granollers y Horacio Zeballos, se abrió al despejarse la amenaza de lluvia.
La temperatura rondaba los 21 grados, pero un viento persistente complicaba los golpes de ambas jugadoras. En las gradas de la Philippe Chatrier se veían banderas polacas en apoyo a Chwalinska. Ninguna rusa, debido a la prohibición vigente por el conflicto bélico en Ucrania.
La tradición familiar que acompañó a la nueva campeona
Raisa Andreeva, madre de la nueva reina de París, siguió la tradición familiar y fue quien trenzó el cabello de su hija antes del partido decisivo. Un gesto íntimo que acompañó a la joven en el día más importante de su carrera.
