Lo que hoy es un libro de cocina con más de 200 recetas y presencia en todo el país comenzó de la manera más neoyorquina posible: con un grupo de vecinos paseando a sus perros alrededor de Tompkins Square Park durante los meses más duros del COVID. En un momento en que la ciudad se redujo al radio de unas pocas cuadras, esos encuentros fortuitos se transformaron en una comunidad inesperada, diversa y unida por la rutina diaria.
De encuentro casual a proyecto comunitario
Entre esos residentes estaba Will Horowitz, chef, autor y uno de los creadores de East Village Cookbook. “No nos hubiéramos encontrado antes del COVID”, recuerda. “Era un grupo muy diverso en edad, religión y profesiones. Había estudiantes, sacerdotes, médicos, chefs”.
A través de esas coincidencias cotidianas, Horowitz conoció al pastor Will Kroeze, líder de Trinity Lower East Side, una iglesia de casi 200 años ubicada en East 9th Street y Avenue B. Su misión principal —alimentar a la comunidad— se refleja en su comedor social, que ya cumple cuatro décadas de servicio.
Para 2023, Horowitz se había unido a la junta directiva de Trinity, colaborando en temas de alimentación y recaudación de fondos. Esa búsqueda lo llevó a explorar la idea de un libro de cocina comunitario.
Recetas enviadas en cualquier formato
La propuesta era simple y abierta: enviar recetas en cualquier formato que la gente quisiera compartir. Dibujos, poemas, instrucciones sueltas, recuerdos familiares. “Incluso si era solo cómo te gusta la mantequilla en tu tostada”, dice Horowitz. “Queríamos que significara algo”.
El equipo colocó carteles hechos a mano por todo el vecindario, una versión casera del famoso “I Want You”, pero con Julia Child invitando a participar: “Queremos tu receta”.
La respuesta fue inmediata. Vecinos, restaurantes y figuras locales comenzaron a enviar sus aportes y a ofrecer ayuda para impulsar el proyecto.
Un libro mapa emocional del East Village
El resultado fue The East Village Cookbook, una colección de casi 200 recetas que funcionan menos como un recetario tradicional y más como un retrato colectivo del barrio. En sus páginas conviven instituciones como Katz’s, B&H Dairy y Ray’s Candy Store con chefs galardonados, recetas familiares transmitidas por generaciones y aportes inesperados, como el pastel de carne de una abuela o la participación del actor Alan Cumming.
Ese carácter híbrido y profundamente local llamó la atención de editoriales nacionales, que se han acercado al equipo para explorar posibles colaboraciones.
De proyecto hiperlocal a interés editorial nacional
La ironía no pasa desapercibida: un proyecto nacido sin infraestructura, sin intención de escalar y con un espíritu totalmente comunitario ahora está siendo cortejado por grandes editoriales. Horowitz confirma que ya trabajan en una posible segunda edición con un lanzamiento más amplio, potencialmente junto a una empresa que permita imprimir más copias con mayor rapidez. La intención, sin embargo, permanece intacta: todas las ganancias seguirán destinadas al comedor de Trinity.
Un legado esperanzador surgido del aislamiento
Aunque el COVID dejó heridas profundas y sus efectos aún se sienten, proyectos como East Village Cookbook recuerdan algo esencial sobre Nueva York: su capacidad para generar comunidad incluso en los momentos más inciertos. Lo que comenzó como encuentros casuales entre vecinos paseando a sus perros terminó convirtiéndose en un testimonio colectivo de identidad, memoria y comida.
En una ciudad definida por quienes la habitan, este libro es un recordatorio de que incluso en tiempos de aislamiento pueden surgir historias que celebran lo que hace único al East Village y a Nueva York: su gente y, por supuesto, lo que están cocinando.
